miércoles, 21 de octubre de 2015

Estoy muy enfadada

Antes que nada y para no asustar a nadie, decir que todo va bien. Todos los análisis y ecos que me han hecho hasta la fecha está todo perfecto. Además, me gustaría daros a todas las gracias por vuestras felicitaciones. No es que haya abandonado el blog o no os haya estado leyendo. Es que me está costando mucho continuar mi historia porque no sé muy bien como expresarme. Creo que el principal problema es que nos está costando mucho vivir este embarazo como algo ilusionante y bonito.

No, no me entendáis mal. Por fin lo hemos logrado. Es lo que queríamos y después de tantas lágrimas y desesperación tenemos nuestro objetivo en mi barriguita. La verdad es que no sé como explicarme. Las que todavía estáis en la lucha seguramente esto o os sonará a chino o puede que estéis pensando en porque soy tan idiota de no ser capaz de disfrutar de aquello que tanto anheláis y yo tengo al alcance de la mano.

Supongo que se llama pánico. Nuestro viaje a Australia no ha sido en avión, ni en barco. Más bien, me atrevería a decir que tal vez haya sido en balsa o cayuco. Pero creo que pese a estar de 17 semanas, no me parece avistar tierra aún. Es como si pese ya hemos visto a nuestro bichobola en varias ecos, no nos lo acabáramos de creer. Ha sido todo tan duro y ha supuesto tal desgaste… Es como si siguiéramos esperando el ZASCA!

Se supone que debemos ser felices porque lo hemos logrado. En comparación con muchas parejas lo hemos logrado relativamente rápido (si no fuera por los tempos de la seguridad social). En pocos meses tendremos en nuestros brazos el fruto de nuestro amor. Aún así, no somos capaces de creérnoslo/disfrutarlo. Siempre estoy con el AY! de que algo no salga bien. He pasado un primer trimestre bastante bueno: pese al cansancio extremo sólo he tenido un par de semanas de nauseas. Unas náuseas que aunque no se las deseo a nadie no me han hecho vomitar ni me han impedido hacer nada. Pero se fue el primer trimestre y con él mis síntomas más evidentes. Y cuando ellos se fueron aparecieron los pánicos a que esto no marchaba bien. Menos mal que el triple screning nos lo hicieron en la semana 14 y  salió de 1:4989 en trisomía 21 y de más de 1:10000 en la Trisómia 18.

Pero el tiempo va pasando y sigo teniendo terror a hacerme alguna foto de mi barriga. Pánico se queda corta,  muy corta como palabra. Y sin embargo la tripa va creciendo. He tenido que comprarme ya algo de premamá porque mis vaqueros ya no abrochan. Pero sigo sin creérmelo, sigo esperando el ZASCA!

A mis miedos se une que llevo casi dos meses resfriada. Con altos y bajos, pero no me lo quito de encima. Para colmo, esta semana el resfriado ha pasado a una nueva fase: acabamos en urgencias por que no podía respirar y me tuvieron que poner la mascarilla con el ventolin porque me ahogaba. Según ÉL fue más un ataque de pánico que otra cosa, pero fuera como fuera llevo 5 días con antibiótico y ventolin. Y las neuras de que tanta medicación este afectando a nuestro bichobola. Otra preocupación más, y hasta dentro de 4 semanas no tenemos la eco de las 20. 

Y no soy la única neurótica con el asunto. A ÉL se le ha metido el miedo en la cabeza de que lo que estoy pasando no es un resfriado, que igual he pillado la toxoplasmosis (que malo es san google). Y por más que yo intento quitarle hierro al asunto (más por pánico a que sea verdad que por convicción empírica), y por más que la matrona nos diga que es muy común en el embarazo estar "constantemente" resfriada,... Finalmente la semana que viene, en cuanto acabe con los antibióticos me vuelvo ha hacer analítica para descartar la toxo. :-S 

Pero a parte de todo esto... lo llevamos bien jajaja. No siempre estamos obsesionados con que algo va a salir mal. En los breves instantes en los que logramos desembarazarnos de esos malos pensamientos, cuando por fin parece que nos lo creemos, que esta es la nuestra, que ya va siendo hora de tener un poco de suerte en esta vida... empieza el pánico al no sé como nos la vamos a a apañar

Tengo miedo de que me sobrepase todo. Tengo miedo a agobiarme. Tengo miedo de no ser suficiente para ese ser que crece dentro de mí, de no ser para él lo que debería ser: no soy la persona más maternal del mundo. No soy de las que cuando ven un bebe se tiran de cabeza a cogerlo en brazos. Nunca lo he sido y creo que al tener que pasar por todo lo hemos pasado hasta que por fin nos hemos embarazado, me ha hecho más reacia a esos impulsos maternales.


Además, tengo miedo a que ÉL se “ansie”. Sé que será el mejor padre del mundo, pero por sus limitaciones físicas es probable que pueda (sobretodo al principio) interaccionar menos de lo que quisiéramos con el bichobola. Y tengo pánico a que esa situación le agobie y se frustre. Y su frustración le lleve a una nueva depresión y que esa depresión me arrastre con él y que nos perdamos lo bonito de la paternidad quedándonos sólo con las cosas que no puede hacer, con la poca ayuda en esos primeros meses que me puede prestar.

Y por todo esto estoy enfadada, muy enfadada sobretodo conmigo misma. Porque siento que por mis neuras y temores me estoy perdiendo algo y que dentro de un tiempo me daré cuenta de que he sido una estúpida por no ser capaz de disfrutar de lo bueno de mi estado. De soñar, de ser feliz, de disfrutar de mi barriga, de vivir la vida.