domingo, 23 de agosto de 2015

Final de una etapa

Así es como nos enfrentamos a nuestra cuarta betaespera. Habíamos decidido quemar nuestro último cartucho antes de cambiar de estrategia. Si tenía que ser, que fuera ya, sino necesitábamos pasar un verano tranquilo, intentando desconectar de tema un poco.

La infertilidad se había convertido en el centro de mi vida durante los últimos tiempos, en especial este último año. Y no sólo estaba afectando a nuestra relación de pareja. Me había dado cuenta que estaba dejando de lado mis relaciones sociales. Cuando empezamos nuestro primer tratamiento, todo nuestro entorno ya sabía que estábamos en lista de espera para ampliar la familia y cuando al principio creímos que esto sería coser y cantar, no tuvimos ningún inconveniente en comentar que ya íbamos a empezar, que ya estaba con pinchazos, que me habían sacado tantos ovocitos, etc. Pero desde ese primer intento de transferencia fallido ya nos dimos cuenta de que esto no iba a ser una camino de rosas.

Y empezamos a encerrarnos en nosotros mismos. Intentábamos evitar a toda costa preguntas (bienintencionadas y sinceramente interesadas) sobre la evolución de nuestro operación En busca de nuestro bichobola. Y con tal de evitar la pregunta, empezamos a evitar el momento en el que nos la pudieran hacer: si no salíamos con los amigos conseguíamos el doble objetivo de ahorrar un poco (la economía no estaba para grandes fiestas) y evitar el tema al máximo.

A eso se añadieron los embarazos del grupo. No sólo nosotros no lo lográbamos sino que cada vez había más amigas embarazadas. Primero una, después otra, y otra, y otra,… hasta 5 nuevos bebes han llegado a nuestro entorno este último año (y otra que esta al caer). Y eso ha sido muy duro: su alegría nos recordaba nuestra tristeza. Me duele decirlo, pero es la verdad. Y esto me hacía sentir más culpable aún. No quería salir con mis amigos y ver barrigas y bebes mamando por doquier mientras pasaban los meses y a nosotros no nos llegaba el momento. Un momento que negativo tras negativo se hacía más y más lejano. Es muy triste sentir la alegría ajena como el fracaso propio.

Por eso necesitábamos acabar una etapa. Teníamos dos frigobebes en la nevera, esperando a ver que hacíamos con ellos. El verano estaba ahí y yo necesitaba desconectar. Un último empujón y parábamos.

Y así nos pusimos en marcha. Con la regla de junio pedí cita para mi transfe de congelados en ciclo natural. Ya llevaba más de un mes tomándome las vitaminas y la aspirina de 100. Como había pasado tanto tiempo, tenía que repetirme analíticas y anestesista para la sedación de la transferencia. Todo controlado. Día 12 de ciclo, revisión en el hospital: endometrio perfecto, un foli de 14 y estradiol un poco bajo pero aceptable. La doctora de turno le da miedo que me pase y me programa la transferencia para ese mismo viernes. Ya estamos ahí.

Llega el día D. El temor a que no hayan descongelado bien se disipa rápidamente: somos los primeros a los que llama el embriólogo: ha descongelado perfectamente. Pero, ...sólo habla de un embrión. ¿Como que uno? ¿Que ha pasado con el otro? Pues que se han equivocado y no lo han descongelado. Siempre nos tiene que pasar algo? Allí mismo volvemos a tener la duda/debate de si uno o dos: que ya que sólo han descongelado a uno así tenemos otra oportunidad, que si mejor que intenten descongelar los dos y así acabamos con ello, que si son de calidad B y D; que para qué vamos a guardar un D si no tiene muchas posibilidades,... Finalmente el embriólogo nos dice que no hay problema, que entre pitos y flautas puede descongelar el que queda y pa'lante. Así quedamos: final de una etapa. De perdidos al río.

Mi celadora favorita y yo ya somos íntimas. Mientras me lleva a quirófano me comenta que está muy contenta porque mañana se casa y va a enganchar el permiso por matrimonio con las vacaciones. Vamos, que entre pitos y flautas, hasta casi septiembre no vuelve. El paseillo de UCSI a quirófano se me hace ameno, divertido y lleno de buen rollo.

Llegamos a la antesala de quirófano. Han habido pocas punciones y me toca ya. Todo el personal de quirófano me está esperando. De repente me encuentro rodeada por 2 enfermeras, una auxiliar y hasta el mismo anestesista que viene a ponerme el mismo la vía y los electrodos si es necesario. Se ve que quieren acabar rápido para irse a almorzar. Le habrá dado tiempo a mi escuchimizau de descongelar? Sea como sea vamos con lo que hay. De perdidos al río. 

En cualquier caso, quiero y debo destacar de nuevo, el trato tan humano y cercano que siempre me ha brindado el equipo de quirófano. Son los mejores, menuda diferencia con los de planta! Ya les podían enseñar un par de cositas. Que tampoco cuesta tanto no tratarnos como ganado!

Y así, a correprisas, entro oficialmente en mi cuarta betaespera. Esta vez pienso tomármela más relajada. Disfrutando de la vida. Pero sin hacer ningún esfuerzo, eso sí. Quedada con unos, quedada con otros, bañitos piscineros rápidos, y mintiendo a todo el mundo como una bellaca: que si me han quitado unos pólipos y no puedo agacharme ni hacer esfuerzos, que si estoy tomando un antibiótico muy fuerte y no puedo tomar alcohol, etc. 

De síntomas: como las anteriores, prácticamente igual: pechos y tripas hinchada a más no poder, pichazos en los ovarios, dolor de regla intermitente a días, nada de sangrado de implantación ni nada parecido. La única diferencia real con las otras betas es que esta vez he tenido muchos gases, me he tirado muchísimos eruptos jaja. Pero claro, eso también puede ser porque me he hinchado (se que no debería) a refrescos.

Esta vez, tenía la beta el 15 días después de la transferencia. No entiendo porque cada vez me la ponen una fecha: a 13, 14 o 15 días. La verdad es que no lo sé. Si alguien tiene una respuesta que no dude en decírmelo porque tengo la impresión de que es porque según el médico que me toque le gusta torturarnos más o menos tiempo. 

El día en cuestión caía en sábado y rápidamente descarté hacer mi típico peregrinaje de ir pasando hospital por hospital público esperando a que el médico de guardia le diera por apiadarse de mi y de mi sufrimiento y me sacara de mi incertidumbre haciéndome una beta por la seguridad social. Así que empecé a mirar si había algún laboratorio que me hiciera la analítica en sábado y me ofrecieran el resultado el mismo día. Pero el único que encontré me parecía que me pedía por el servicio un precio exorbitante. Aunque claro, llegados a este extremo,... igual valía la pena pagar. En cualquier caso, decí por si las moscas, comprar por internet tiritas de alta sensibilidad por si caía en la tentación de hacer uno (o varios) pipitest antes de hora.

Y así llegó mi día 13 postransferencia. No puede resistirme. No tenía ningún síntoma especial, pero consideré que si era positivo, 13 días tendrían que ser más que suficientes para ver algo en el pipitest. No? Pues allá que fui, a hurtadillas, a las 6.30 de la mañana. Vasito con pis en una mano, tira en la otra. Mojé la tirita 10 segundos y me fuí a preparame el desayuno. Cuando volví... Nada. Blanco nuclear. Una nueva decepción. Pasé un día horrible. Y además callada como un p*** porque si le decía a ÉL que me había hecho ya un test se iba a enfadar conmigo. 

En cualquier caso, como una es de naturaleza masoca, y todavía quedaban dos días para el día de la Beta oficial, a la mañana siguiente hice el mismo ritual: pipi en un vasito, tirita en mano, sumergir, desayuno, y al rato vuelvo al baño y muy muy clarita pero...








7 comentarios:

  1. Qué alegría! Me tienes aquí con la lagrimilla en los ojos, como te ha hecho sufrir encima ese test negativo... Uff! Después de todo lo que has pasado , sabe a gloria! Entiendo cada palabra que cuentas y por fin tener vuestra recompensa! Enhorabuena!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias meri. La verdad es que a día de hoy todavía no lo creo. Después de tres años, por fin conseguimos nuestro primer positivo

      Eliminar
  2. Madre míaaaaaaa! De clarita nada, se ve perfecta!!! Qué ilusión :-) :-) Enhorabuena :-) Un abrazo muy fuerte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Adrastea. La verdad es que entre poco marcada y que no me la esperaba... Veía esa segunda raya y como si mirara a un maricano: era imposible que estuviera ahí jajaja

      Eliminar
  3. Se ve genial! Es un positivo en toda regla! Enhorabuena! A ver que te dice la beta :). Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Hobbita. Nos ha costado pero ya estamos ahí. Un pasito más lejos

      Eliminar
  4. Enhorabuena!! Que alegria da leer estas entradas!! Te invito a pasar por mi blog, que te he dejado un regalito!! Muak

    ResponderEliminar