viernes, 13 de marzo de 2015

Tiempos difíciles

Como os podéis imaginar han sido tiempos difíciles. Muy difíciles. Hubo momentos en los que creía sinceramente que no lo superaríamos. Vivía con un fantasma a mi lado, que no tenía ganas de nada, de nada. Ya no sabía que hacer, que decir para ayudarle. Entendí que era un duelo del que tenía que salir ÉL. Yo no podía forzar la situación. 

Tampoco sabía muy bien como afrontarla. No sabía exactamente en que situación nos dejaba el fracaso de la biopsia. Que queríamos hacer con nuestro futuro. Pero el dolor era tan ondo, tan reciente que yo sólo quería que pasaran los días sin pena ni gloria con la vaga esperanza de que una mañana nos levantáramos y que viéramos todo lo ocurrido como pasado. Un pasado de esos que como no te matan te hacen más fuerte.

Lo único que teníamos claro es que nos amábamos, que nos queríamos el uno al otro más de lo que nunca creímos que se podía querer. Pero no teníamos claro si eso iba a ser suficiente para darnos las fuerzas suficientes para seguir viviendo. El golpe, por no ser el primero, no es menos duro. Estábamos gafados. Lo que se empezó a torcer hace casi 12 años en un accidente de moto, parece que no se iba a enderezar nunca. 

Pasó lo peor que podía pasar: me dejé llevar al lado oscuro de su depresión. Si hay una cosa peor que una persona con una depresión de caballo, es sin duda,  dos personas con una depresión de caballo.
Empezaron a nacer los 3 nuevos bebes que estaban a punto de llegar a nuestro grupo de amigos. Uno detrás de otro. Preciosos. Dos niños y una niña. Me sentía fatal: me sentía mala persona porque tenía envidia de que mis amigas tenían entre sus brazos algo que a mi me acababan de negar. Veía a los nuevos papis con una sonrisa de oreja a oreja y no hacía más que pensar en mi costi al que le acababan de arrebatar toda posibilidad biológica de sentir eso. 

Que habíamos hecho o dejado de hacer para no ser merecedores de tal honor. Porque el universo nos volvía a dar la espalda. Una vez más, una vez más.




Yo al menos trabajaba, lo que me obligaba a levantarme cada mañana quisiera o no, a darlo todo. Él en cambio, no tenía otra cosa que hacer que ver pasar las horas mientras la pierna operada soldaba. 

Yo poco a poco me encontraba un poco mejor. Salía, trabajaba, atendía al público, conversaba con gente, etc. De vez en cuando, cuando las circunstancias laborales me lo permitían, me lo llevaba a mi trabajo para que me hiciera compañía. Así le daba un poco el aire.

Finalmente conseguí que ÉL buscara ayuda profesional. Nada convencido todo hay que decirlo. A su depresión postazooespermia/fractura de femur, se le había unido el inexorable paso del tiempo: estaba a escasos días de cumplir 40 años y lo llevaba mal no, peor.

En cualquier caso, sea por la ayuda profesional del psicólogo o por que él supo salir de esa mierda (según ÉL fue eso segundo), poco a poco veíamos la luz al final del túnel y pudimos empezar ha hablar del tema sin echarnos a llorar. Tal vez ya no quedaban más lágrimas.

Tuvimos LA CONVERSACIÓN: era una putada lo que nos había pasado; una vez más la vida nos ponía la zancadilla para que cayéramos de esa pseudo nube de felicidad en la que nos empeñábamos en creer que vivíamos. Pero esto es lo que nos había tocado vivir. Estas eran nuestras cartas. Teníamos que hacer la mejor jugada posible con ellas. Pero primero teníamos que dejar claro si seguíamos jugando al mismo juego o uno de los dos había pedido un descarte.

La conclusión no tardó en llegar, sin aspavientos ni vacilaciones por ninguna de las dos partes. Nos habíamos dado otro batacazo pero nos volvíamos a levantar. No sé si con más fuerzas o con menos, pero estábamos todavía en el partido y jugábamos por la clasificación.

SÍ, AÚN QUEREMOS SER PADRES!

2 comentarios:

  1. Ey qué alegría saber de vosotros 😃 Siento muchísimo los malos meses que habeis pasado. Esto es realmente duro y frustrante, es una montaña rusa.
    Ni se te ocurra sentirte mala persona por no saltar de alegría con embarazos ajenos, es totalmente normal. Les deseamos lo mejor, pero no nos podemos alegrar como antes de empezar la búsqueda. Porque cuando te enteras piensas ¿y yo?. Porque aunque no quieras, te comparas y te ves más joven/sana/aparentemente fértil que la que anuncia a bombo y platillo que fue "en un descuido". Yo intento que no me afecte, pero también sé que en este mundo hay muchos silencios y la "epidemia" de "descuidos" a partir de los 30-35 ( que somos jóvenes socialmente pero no tanto biológicamente) que acaban en embarazo gemelar es sospechosa...
    Es imposible no preguntarse por qué, qué hemos hecho nosotros y si es que en otra vida fuimos realmente unos capullos... Pero de eso se sale y descubres como tú que tienes a tu lado a una persona fantástica. Que esto no se trata de buscar culpables, si no de encontrar soluciones. Que si el deseo de ser padres os hace plantearos otras opciones que pasan por una paternidad no biológica (ya sea donante de esperma, adopción, adopción de embriones...) descubrireis que ser padres es mucho más que poner la mitad de los cromosomas.
    Me alegro de volver a leeros y puedo verte llena de esperanza de nuevo.
    Gracias por compartirlo con nosotros y espero seguir leyendo los siguientes pasos, cuando quieras.
    Un abrazo

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  2. Hola de nuevo!
    Aunque hay gente que lo consigue a la primera, esto es una carrera de fondo. Y de vez en cuando nos dan nuestro bajones. Pero tenemos que acabarla sea como sea. No sé si llegaremos a meta pero tenemos claro que mientras nos queden fuerzas lo vamos a intentar.
    Gracias por estar ahi

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