miércoles, 25 de marzo de 2015

A la segunda va la vencida? (Parte I)

Y llegó la roja. Y sin comerlo ni beberlo, una vez más me vi pasando las mañanas desesperadas en la sala de espera del hospital: entre ecos, anestesistas, analíticas, farmacia y visitas he calculado que he pasado sobre 30 horas. Eso sí, no cuento ni la punción ni la transfe. Todo por un sueño.

Tal vez sea porque después de la visita al IVI vi que en el mundo de la infertilidad no siempre te tratan como ganado a preñar (eso sí, bajo previo pago), o porque ya me estoy haciendo mayor y me estoy volviendo más impaciente y más exigente: mi tiempo es mío y lo aprecio, se que es finito y lo quiero gastar como a mi me antoje, no como a la Seguridad Social le venga mejor.

Este tratamiento se me ha echo muy largo. Cada vez estoy más indignada con el trato recibido. Salvo el Jefe de Servicio no he encontrado un doctor/a con una sensibilidad y empatía  mayor que la que pueda tener un calabacín. Pero es lo que tiene no disponer de cash ...  Pero bueno. Todo se andará.

La primera en la frente: llamo el día que me baja la regla. "Sólo" necesito remarcar el número de teléfono unas 24 veces (juro que no exajero). Me lo coge una simpática (en la línea) y según avanza la conversación empiezo a pensar que tengo que pedir perdón por existir. Finalmente, me da cita para el día siguiente. Empezamos!

A la hora indicada nos presentamos en nuestra sala de espera favorita. Increíblemente nos llaman sólo con 10 minutos de retraso. Estupendo. Entro y veo al mismo doctor que me atendió el primer día de mi otro tratamiento: Mister Simpático Senior (rancio rancio rancio). Bueno, ya se lo que hay y de que va esto. Vamos al lío. 

Esta vez me han cambiado el Puregon por Gonal. Lo dicho, siento que somos conejillos de indias. Pero lo que ellos días. Mi objetivo está claro: vamos a ser papas y para ello debemos aguantar esto. Pues lo que haga falta. Eco. Bastantes antrales, 7 OD y 6 OI. Me endorsa 300 diarios de Gonal y casa hasta dentro de 6 días. Se acabó la visita. Al menos el primer día ha sido rápido. 

Una semana después volvemos: analítica, eco y... Pues eso, a las 9 analítica: un poco de cola pero se soporta; No tenemos cita hasta las 11 para la eco. Nos vamos a tomar algo pero finalmente a las 10:30 ya estamos arriba. Para nuestra sorpresa nos llaman antes de hora. Doctora nueva. Los folis van creciendo, poco a poco pero acompasados que es lo importante. Como suponía, todavía no está la analítica, así que nos vuelven a mandar a la sala de espera: en cuanto esté no llamarán para ver como continuamos con la pauta de estimulación. Las 11, las 11:30, las 11:45, las 12, las 12:15, las 12:30, ... A final, a la una menos diez ÉL se cansa de esperar y se acerca al mostrador a ver que pasa. Le piden la hoja donde ponen la pueda de la estimulación para ver mi nombre y número de historia y se la entran para dentro. Al ratito, nos llama una enfermera y ahí, en medio del pasillo, nos da la hoja donde pone que me bajan a 225 de gonal y que empiece con el Orgalutran. Y punto. Ni un médico ni na. 

No sólo se habían olvidado de nosotros sino que ni siquiera tienen la decencia de explicarnos como va la cosa, ni como ha salido la analítica ni tan siquiera de pasarnos a alguna consulta. Ahí, en mitad del pasillo; "tome usted su papelillo y vuelva en un par de días". Soy consciente de que lo que me dijo la enfermera no dista mucho de lo que me iba a decir el médico, pero no sé, un poco de intimidad? Una pequeña disculpa por dejarnos tirados y olvidados en la sala de espera sería mucho pedir verdad? Porque tengo la impresión de que su tiempo es tan importante y el mio importa una puta mierda?

Que le vamos a hacer...

Dos días después allí que voy. En el papel de las citas ponía que tenía la analítica a las 10:10 y la eco a las 11:00, pero la chica del mostrador de citas me dijo que ni caso y tachó lo de la analítica y puso las 8:30. Y allí que me presento a las 8:30. Cuando llego a la sala de extracciones se lo comento a la del correspondiente mostrador y me dice que no me preocupe, que me llamarán cuando haya un hueco. Y allí que me quedo esperando. Las 8:30, las 8:45, 9:00, 9:15, 9:30, 9:45,.. yo subiéndome por las paredes. Finalmente a las 10:05 sale mi número por pantalla. uffff.

Soy tonta? Esto sólo me pasa a mi? Debo ser gilipollas por no montar un pollo. Parece mentira, pero el mundo funciona así. Todos lo hemos vivido: en cualquier situación, al que más grita, al que más se queja, es al primero que hacen caso. Será para que se calle sí, pero por ser más educada que él/ella tengo menos derechos? O tendría que hacer lo mismo? Muchas veces, en muchas ocasiones, me lo he planteado. Y vosotras?

A todo esto soy consciente de que mi analítica no estará para cuando me hagan la eco, pero al menos esta vez no dejaré que pase tanto tiempo. Subo para arriba porque había quedado con una compi y mientras charramos y entramos la una y la otra, se pasa el rato más rápido. No tardan mucho en llamarme. Hoy me toca Mister Simpático Senior. Mis folis siguen a buen ritmo. Un poco lentos pero todos acompasaditos. Obviamente me manda de nuevo a esperar a que salga la analítica. Le comento lo que me pasó hace un par de día y se queda la hoja de tratamiento para tenerla encima de la mesa y acordarse de mí.

Finalmente, algo menos de una hora después me llaman. Dice que casi casi estoy pero que tienen que crecer un poquito más. Me baja la dosis a 150 y que vuelva al día siguiente. Y yo pienso: otra mañana perdida. En el trabajo están siendo muy comprensivos pero creo que esto ya es pasarse. Así que decido que esta vez no me van a tomar más el pelo con las horas: me iré y volveré del trabajo, tampoco estoy tan lejos. Al menos algo adelantaré de curro.


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