domingo, 29 de marzo de 2015

A la segunda va la vencida? (Parte II)

Después de la pérdida de tiempo del día anterior, pusiera lo que pusiera en el papel, me iba a organizar yo la agenda: a las 10:30 me presenté en extracciones. Ningún problema, en 5 minutos fuera. Volví al trabajo y sobre la 1 de vuelta al hospital. Diez minutos en la sala de espera y me llaman para la eco. Super bien. Tenía que haber hecho esto desde el primer día. Parezco tonta. Si ya sabía cómo va esto...

Pero aquí viene la sorpresa: por lo que me dijo Mister Simpático Senior el día anterior, en un par de días iría a punción. Estupendo: sábado punción, domingo descansar, falto menos al trabajo, ... Fantástico.

Bueno, pues tras la eco me dice que va a ser que no. Los folis están del mismo tamaño. De echo creo que esta vez ha contado menos que ayer. Menudo desastre. Que me está pasando! Me vuelve a subir a 300 de gonal y que vuelva al día siguiente. Que según estaban lo suyo sería punción en 3 días, pero como era domingo... Nada, que me aguantaba hasta el lunes. Eso sí. Tendría que volver viernes y sábado también. Vamos, que no tengo otra cosa mejor que hacer que ir a enseñarle la chirla todos los días. Es lo que hay.

Y allí que me pasé el viernes. Con el mismo plan de ir y volver del curro. Estupendo. Dentro fuera, dentro fuera. Los folis igual. Sigo con 300.

Él sábado me acompañó EL. Mejor, porque me temía que la cosa iría para largo ya que como el fin de semana no están en extracciones, sí o sí teníamos que estar allí a las 8 para la analítica. Y luego esperar a la eco y resultados. Así que allí nos plantamos a primera hora. Cuando por fin es mi turno, le pregunto a la enfermera si cree que ya que he sido de las últimas en llegar y que según el papel no tengo cita hasta las 11, podríamos bajarnos a desayunar. La verdad es que muy maja me dice: "claro pero no os encantéis mucho porque aunque tengas cita más tarde irán rapidito con las ecos hasta que estén las analíticas, así que seguramente no tardarán en llamarte".

Así que nos hacemos un sube/baja rapidito y poco después de las 9 ya estamos allí de nuevo. Nosotros y las otras 20 parejas que estaban igual que nosotros. Espera que te espera. La enfermera había dicho algo como que irían rapidito con la ecos. Pues no sé lo que entiende ella por rapidito ya que el ritmo era una eco cada veinte, veinticinco minutos tal vez? Velocidad hipersónica. ÉL, el pobre subiéndose por las paredes. Bueno, él y las otras 40 personas que estábamos esperando. No endendíamos nada: todas o casi todas las que estábamos allí sabíamos en que consistía esa consulta ecográfica: espatarramiento, violación ecográfica, treinta segundos de explotación y a vestirse hasta que esté la analítica. En el peor de los casos tardan unos 4 minutos en atenderte, como no te explican nada...

Pasaban las doce y media cuando por fin nos toca. Cuatro horas y media de espera. Y eso que irían rapidito. Y lo dicho: espatarramiento, violación ecográfica, treinta segundos de explotación y a vestirse. Sorprendentemente para mí, de repente, mis pequeños folis que no pasaban de 13 estaban literalmente de la noche a la mañana, en tamaños entre 17 y 23. Eso sí, de los 15 que habían llegado a contar sólo se veían ahora 9. Bueno, con uno sobra, pensé.

Cuando me visto y me acerco a la mesa del médico que me ha tocado hoy (este no lo había visto yo), nos dice que tenemos que volver a la sala de espera hasta que vean a todas para ver como organizan las punciones. Yo le pregunto que si eso significa que el lunes punción porque como tenemos que avisar a nuestro banco de esperma y siendo sábado y tan tarde, me gustaría saberlo ya para avisar a mi banco para que el lunes tengan preparada la muestra. Va y me suelta que seguro seguro no es que vaya a punción el lunes y que no me preocupe que tengo tiempo de sobra para avisar al banco. Yo le miro con cara de... sabes que hora es? y con resignación volvemos a la sala de espera.

Yo cada vez más nerviosa por la hora (a las 14:00 cierran el IVI) y ÉL cada vez más cabreado: nuestra revisión había durado exactamente 3 minutos y 42 segundos. Cronometrado. Porque coj... tardan tanto en llamarnos. Pero con el cabreo me quedo, de nuevo. Finalmente a las 13:40 nos vuelven ha llamar. Esta vez nos atiende otra médico. A esta ya la había visto antes. Esta ya conoce mi chirla. Nos da un papel en el que veo: PROTOCOLO TRANSFERENCIA EMBRIONARIA. Por fin. El lunes transferencia. y seré de las primeras, mejor.

Antes de salir del Hospital llamamos al banco para organizar lo del lunes. In extremis porque cuando colgamos el teléfono son las 13:54. Os da tiempo de sobra. Será c...

Porque nos lo hacen tan duro, tan pesado, tan estresante. No es posible un mínimo de empatía. Y ya no digo eso. Sólo un mínimo trato humano.  De verdad, me han quitado las ganas de seguir con todo esto. Espero de corazón que sea la última estimulación que necesite. Si ya es duro todo el asunto de la infertilidad, de la medicación, de los controles, de depender de la ciencia para ser una família, analíticas, pruebas, negativos,...; porque añaden ese desgaste inhumano? Sólo ocurre en mi hospital? De verdad, tanto cuesta?

Bueno, ya está. Se acabó. El lunes punción, el miércoles transferencia y en 15 días una beta positiva. Seguro que sí. Así los podré mandar a todos a tomar...

miércoles, 25 de marzo de 2015

A la segunda va la vencida? (Parte I)

Y llegó la roja. Y sin comerlo ni beberlo, una vez más me vi pasando las mañanas desesperadas en la sala de espera del hospital: entre ecos, anestesistas, analíticas, farmacia y visitas he calculado que he pasado sobre 30 horas. Eso sí, no cuento ni la punción ni la transfe. Todo por un sueño.

Tal vez sea porque después de la visita al IVI vi que en el mundo de la infertilidad no siempre te tratan como ganado a preñar (eso sí, bajo previo pago), o porque ya me estoy haciendo mayor y me estoy volviendo más impaciente y más exigente: mi tiempo es mío y lo aprecio, se que es finito y lo quiero gastar como a mi me antoje, no como a la Seguridad Social le venga mejor.

Este tratamiento se me ha echo muy largo. Cada vez estoy más indignada con el trato recibido. Salvo el Jefe de Servicio no he encontrado un doctor/a con una sensibilidad y empatía  mayor que la que pueda tener un calabacín. Pero es lo que tiene no disponer de cash ...  Pero bueno. Todo se andará.

La primera en la frente: llamo el día que me baja la regla. "Sólo" necesito remarcar el número de teléfono unas 24 veces (juro que no exajero). Me lo coge una simpática (en la línea) y según avanza la conversación empiezo a pensar que tengo que pedir perdón por existir. Finalmente, me da cita para el día siguiente. Empezamos!

A la hora indicada nos presentamos en nuestra sala de espera favorita. Increíblemente nos llaman sólo con 10 minutos de retraso. Estupendo. Entro y veo al mismo doctor que me atendió el primer día de mi otro tratamiento: Mister Simpático Senior (rancio rancio rancio). Bueno, ya se lo que hay y de que va esto. Vamos al lío. 

Esta vez me han cambiado el Puregon por Gonal. Lo dicho, siento que somos conejillos de indias. Pero lo que ellos días. Mi objetivo está claro: vamos a ser papas y para ello debemos aguantar esto. Pues lo que haga falta. Eco. Bastantes antrales, 7 OD y 6 OI. Me endorsa 300 diarios de Gonal y casa hasta dentro de 6 días. Se acabó la visita. Al menos el primer día ha sido rápido. 

Una semana después volvemos: analítica, eco y... Pues eso, a las 9 analítica: un poco de cola pero se soporta; No tenemos cita hasta las 11 para la eco. Nos vamos a tomar algo pero finalmente a las 10:30 ya estamos arriba. Para nuestra sorpresa nos llaman antes de hora. Doctora nueva. Los folis van creciendo, poco a poco pero acompasados que es lo importante. Como suponía, todavía no está la analítica, así que nos vuelven a mandar a la sala de espera: en cuanto esté no llamarán para ver como continuamos con la pauta de estimulación. Las 11, las 11:30, las 11:45, las 12, las 12:15, las 12:30, ... A final, a la una menos diez ÉL se cansa de esperar y se acerca al mostrador a ver que pasa. Le piden la hoja donde ponen la pueda de la estimulación para ver mi nombre y número de historia y se la entran para dentro. Al ratito, nos llama una enfermera y ahí, en medio del pasillo, nos da la hoja donde pone que me bajan a 225 de gonal y que empiece con el Orgalutran. Y punto. Ni un médico ni na. 

No sólo se habían olvidado de nosotros sino que ni siquiera tienen la decencia de explicarnos como va la cosa, ni como ha salido la analítica ni tan siquiera de pasarnos a alguna consulta. Ahí, en mitad del pasillo; "tome usted su papelillo y vuelva en un par de días". Soy consciente de que lo que me dijo la enfermera no dista mucho de lo que me iba a decir el médico, pero no sé, un poco de intimidad? Una pequeña disculpa por dejarnos tirados y olvidados en la sala de espera sería mucho pedir verdad? Porque tengo la impresión de que su tiempo es tan importante y el mio importa una puta mierda?

Que le vamos a hacer...

Dos días después allí que voy. En el papel de las citas ponía que tenía la analítica a las 10:10 y la eco a las 11:00, pero la chica del mostrador de citas me dijo que ni caso y tachó lo de la analítica y puso las 8:30. Y allí que me presento a las 8:30. Cuando llego a la sala de extracciones se lo comento a la del correspondiente mostrador y me dice que no me preocupe, que me llamarán cuando haya un hueco. Y allí que me quedo esperando. Las 8:30, las 8:45, 9:00, 9:15, 9:30, 9:45,.. yo subiéndome por las paredes. Finalmente a las 10:05 sale mi número por pantalla. uffff.

Soy tonta? Esto sólo me pasa a mi? Debo ser gilipollas por no montar un pollo. Parece mentira, pero el mundo funciona así. Todos lo hemos vivido: en cualquier situación, al que más grita, al que más se queja, es al primero que hacen caso. Será para que se calle sí, pero por ser más educada que él/ella tengo menos derechos? O tendría que hacer lo mismo? Muchas veces, en muchas ocasiones, me lo he planteado. Y vosotras?

A todo esto soy consciente de que mi analítica no estará para cuando me hagan la eco, pero al menos esta vez no dejaré que pase tanto tiempo. Subo para arriba porque había quedado con una compi y mientras charramos y entramos la una y la otra, se pasa el rato más rápido. No tardan mucho en llamarme. Hoy me toca Mister Simpático Senior. Mis folis siguen a buen ritmo. Un poco lentos pero todos acompasaditos. Obviamente me manda de nuevo a esperar a que salga la analítica. Le comento lo que me pasó hace un par de día y se queda la hoja de tratamiento para tenerla encima de la mesa y acordarse de mí.

Finalmente, algo menos de una hora después me llaman. Dice que casi casi estoy pero que tienen que crecer un poquito más. Me baja la dosis a 150 y que vuelva al día siguiente. Y yo pienso: otra mañana perdida. En el trabajo están siendo muy comprensivos pero creo que esto ya es pasarse. Así que decido que esta vez no me van a tomar más el pelo con las horas: me iré y volveré del trabajo, tampoco estoy tan lejos. Al menos algo adelantaré de curro.


lunes, 16 de marzo de 2015

Reiniciando


Las que lleváis tiempo en esto por desgracia ya sabéis que esto es una carrera de obstáculos. Nosotros poco a poco (y a golpes) también nos hemos dado cuenta de ello. Eso sí, es una carrera que debemos correr en equipo. Creo que todo lo que nos está pasando para conseguir formar una familia nos está haciendo crecer como pareja. Cada vez estoy más convencida de que he elegido bien al hombre con el que pasar el resto de mi vida: nos apoyamos, nos escuchamos, nos intentamos comprender y ayudar en cualquier situación. Con esto no quiero decir que quien no haya tenido que pasar por esto no se quiere de igual modo. Sólo que a mi personalmente me ha ayudado a reafirmar mi amor. No sé si al final ganaremos la batalla, pero me alegra pensar que los dos seguimos pensando que lo más importante es que estamos juntos y nos queremos. No sé si lograremos tener hijos, pero me alegra tener en este camino a una persona tan maravillosa a mi lado en este proceso.

Dicho todo esto, y después de la bajona del 2014, 2015 va a ser nuestro año. O no. Ya veremos. Pero 2015 va a ser un año vivido. Se acabó de quedarnos es standby por ilusiones y meras probabilidades. Vamos a vivir el 2015 lo mejor que podamos.

Empieza el año con la famosa promoción de "1º Visita gratuita en IVI". Porque no ir. No perdemos nada. Llamo y nos dan cita para finales de enero. Bueno, pues no hay prisa. A vivir que son dos días.

Mientras tanto, sorpresa sorpresa: llega el sobre de la Seguridad Social para el segundo tratamiento: empezamos en FEBRERO! No puede ser. No estamos preparados todavía. No sabemos como lo vamos ha hacer: ahora todavía voy por FIV-ICSI o me desahuciaran porque como era por factor masculino y ahora vamos con donante me mandarán a la lista de espera de IA. No, otra lista de espera no.

A mediados de enero teníamos cita en repro del Hospital para comentar el resultado de la biopsia. Nos vendrá bien para saber si con esos resultados volvemos a intentar por FIV o nos mandan a a IA. Nos atiende el Dr. Jefe de Servicio. QUE GOZADA! QUE DIFERENCIA! QUE AMABILIDAD! QUE DULCURA! QUE CANTIDAD DE INFORMACIÓN! Sin lugar a dudas, mi mejor experiencia en el mundo de la ginecología pública: por primera vez me piden permiso para hacerme una exploración. Por primera vez que dicen cosas como "ves, esto es tu endometrio", "este es tu ovario izquierdo, esta un poco escondido y por eso tengo que apretar", "este es tu ovario derecho: ups, parece ser que hay un folículo que está demasiado crecido, no te preocupes, no pasa nada, pero como vamos a empezar el tratamiento en febrero te voy a dar anticonceptivas para que esto no nos pase el próximo ciclo"

Encantada de la vida. Es la palabra. Porque no pueden ser todos así? Tanto cuesta tratarnos como personas y no como ganado que pasa por una consulta? Tampoco creo que sea pedir mucho: un poco de información y algo de empatía.

Acabamos la visita intentando resolver nuestras dudas con sobre bancos de esperma y llegamos a la conclusión de que vamos acabando yendo al IVI sí o sí. O para una cosa o para otra.

Mientras tanto, entre analíticas y electros, llega la visita del IVI. Decidimos ir de ignorantes de la vida: exponerles nuestro caso y que nos digan que nos aconsejan. No sé porqué, pero también da la casualidad de que nos atiende un jefazo (Dr. Remohí, presidente IVI). Muy amable también y muy claro en nuestras opciones. Salimos de allí convencidos, no de que tratamiento vamos ha hacer sino de un hecho: nos costará más o nos costará menos, pero lo vamos a conseguir. Vamos a ser padres. No tendremos perjuicios que nos paren a la hora de elegir un tratamiento, no nos vamos a cerrar más puertas de las que la vida nos ha cerrado.

En cualquier caso, como la opción de la Seguridad Social ya estaba ahí, decidimos decantarnos por un intento más gratuito y luego ya veremos.

viernes, 13 de marzo de 2015

Tiempos difíciles

Como os podéis imaginar han sido tiempos difíciles. Muy difíciles. Hubo momentos en los que creía sinceramente que no lo superaríamos. Vivía con un fantasma a mi lado, que no tenía ganas de nada, de nada. Ya no sabía que hacer, que decir para ayudarle. Entendí que era un duelo del que tenía que salir ÉL. Yo no podía forzar la situación. 

Tampoco sabía muy bien como afrontarla. No sabía exactamente en que situación nos dejaba el fracaso de la biopsia. Que queríamos hacer con nuestro futuro. Pero el dolor era tan ondo, tan reciente que yo sólo quería que pasaran los días sin pena ni gloria con la vaga esperanza de que una mañana nos levantáramos y que viéramos todo lo ocurrido como pasado. Un pasado de esos que como no te matan te hacen más fuerte.

Lo único que teníamos claro es que nos amábamos, que nos queríamos el uno al otro más de lo que nunca creímos que se podía querer. Pero no teníamos claro si eso iba a ser suficiente para darnos las fuerzas suficientes para seguir viviendo. El golpe, por no ser el primero, no es menos duro. Estábamos gafados. Lo que se empezó a torcer hace casi 12 años en un accidente de moto, parece que no se iba a enderezar nunca. 

Pasó lo peor que podía pasar: me dejé llevar al lado oscuro de su depresión. Si hay una cosa peor que una persona con una depresión de caballo, es sin duda,  dos personas con una depresión de caballo.
Empezaron a nacer los 3 nuevos bebes que estaban a punto de llegar a nuestro grupo de amigos. Uno detrás de otro. Preciosos. Dos niños y una niña. Me sentía fatal: me sentía mala persona porque tenía envidia de que mis amigas tenían entre sus brazos algo que a mi me acababan de negar. Veía a los nuevos papis con una sonrisa de oreja a oreja y no hacía más que pensar en mi costi al que le acababan de arrebatar toda posibilidad biológica de sentir eso. 

Que habíamos hecho o dejado de hacer para no ser merecedores de tal honor. Porque el universo nos volvía a dar la espalda. Una vez más, una vez más.




Yo al menos trabajaba, lo que me obligaba a levantarme cada mañana quisiera o no, a darlo todo. Él en cambio, no tenía otra cosa que hacer que ver pasar las horas mientras la pierna operada soldaba. 

Yo poco a poco me encontraba un poco mejor. Salía, trabajaba, atendía al público, conversaba con gente, etc. De vez en cuando, cuando las circunstancias laborales me lo permitían, me lo llevaba a mi trabajo para que me hiciera compañía. Así le daba un poco el aire.

Finalmente conseguí que ÉL buscara ayuda profesional. Nada convencido todo hay que decirlo. A su depresión postazooespermia/fractura de femur, se le había unido el inexorable paso del tiempo: estaba a escasos días de cumplir 40 años y lo llevaba mal no, peor.

En cualquier caso, sea por la ayuda profesional del psicólogo o por que él supo salir de esa mierda (según ÉL fue eso segundo), poco a poco veíamos la luz al final del túnel y pudimos empezar ha hablar del tema sin echarnos a llorar. Tal vez ya no quedaban más lágrimas.

Tuvimos LA CONVERSACIÓN: era una putada lo que nos había pasado; una vez más la vida nos ponía la zancadilla para que cayéramos de esa pseudo nube de felicidad en la que nos empeñábamos en creer que vivíamos. Pero esto es lo que nos había tocado vivir. Estas eran nuestras cartas. Teníamos que hacer la mejor jugada posible con ellas. Pero primero teníamos que dejar claro si seguíamos jugando al mismo juego o uno de los dos había pedido un descarte.

La conclusión no tardó en llegar, sin aspavientos ni vacilaciones por ninguna de las dos partes. Nos habíamos dado otro batacazo pero nos volvíamos a levantar. No sé si con más fuerzas o con menos, pero estábamos todavía en el partido y jugábamos por la clasificación.

SÍ, AÚN QUEREMOS SER PADRES!

miércoles, 11 de marzo de 2015

Aqui estamos

Quería pedir perdón por desaparecer tras mi ultima entrada pero es que fue mucho más duro de lo que en un principio creí que podría preveer. Han sido unos meses muy duros y con bastantes novedades y gereneralmente ninguna buena. Bueno, alguna buena si.

Pese a que ya sabéis que yo me temía el negativo debido a la falta de síntomas total, siempre albergamos en nuestro interior esa pequeña esperanza de ser una de esas chicas que sienten nada extraño al principio, incluso me hacia ilusiones pensando que yo podía ser una de esas afortunadas asintomáticas durante el primer trimestre.

Pero bueno. Ya sabemos el final de ese capitulo.

Pese a estar hiperinformada al respecto y medio mentalizada de que es muy muy difícil conseguirlo a la primera el batacazo ha sido enorme. Me ha costado meses levantar cabeza y mi relación con ÉL se ha resentido.  Todo se ha juntado: problemas de salud de familiares cercanos,  problemas económicos,  miedos ante la imposibilidad de un segundo intento con los bichines de ÉL, la lentitud de la seguridad social (tras el negativo nos dieron la primera cita para un mes y medio después), el embarazo de una amiga, el embarazo de otra buena amiga, el segundo embarazo de mi mejor amiga, el nacimiento de un  sobrino/primo, el nacimiento del hijo de una amiga (supervaliente) por IAD,...
Todo parecía estar en nuestra contra y la felicidad ajena me hacía mucho daño. Embarazos y bebes por todas partes. Lo que más daño me hacía era no sentirme feliz por ellas. Me he sentido una mala persona, miserable, por no ser capaz de alegrarme. Eso puede que hay sido de lo peor.

Pero hay que levantar cabeza y si por un tiempo nos olvidamos de vivir, al menos hemos de sobrevivir. Queramos o no el tiempo va pasando y la vida avanza. No podemos quedarnos al margen.

2014 tuvo un final de año muy difícil para nosotros. Si bien el tema económico parecía que se nos encarrilaba un poco, el tema buscandoanuestrobichobola se nos había complicado definitivamente. No sé si recordáis que para el primer tratamiento utilizaron todo el material de EL que habíamos obtenido después de 2 biopsias testiculares. Se suponía que sobre septiembre le volverían ha hacer otra para ver si podíamos volver a intentarlo con sus bichines. No hacíamos más que llamar para preguntar que cómo iba la lista, que si ya teníamos fecha prevista: ni para septiembre, ni para octubre ni para noviembre. ÉL lleva retrasando el uso de una medicación que debería tomarse para su espasticidad desde junio de 2014 pero como tiene cannabinoides no quería tomársela hasta que le hicieran la nueva biopsia porque sino seguro que ya no habrían bichines. Además, desde mayo ha venido teniendo una infección de orina de repetición de la que no nos hemos separado más de 10 días seguidos en meses. A todo esto, a mitad de noviembre, a causa de un "accidente" que sufrió en rehabilitación se rompió la pierna y estuvo hospitalizado una semana (y de baja 3 meses). 

Así que en esas condiciones de salud: hiperradiografiado, destrozado psicológicamente por el accidente de rehabilitación, con infecciones de orina repetitivas y con una espasticidad de caballo, .. nos llaman a finales de noviembre para decirnos que a principios de diciembre nos hacen la biopsia. 

Podría enrollarme más contándoos detalles, pero creo que no son necesarios. El resultado es obvio: negativa en los dos testículos. Cero posibilidades de conseguir ser padre biológico. Se acabó.