viernes, 8 de agosto de 2014

He vuelto

Después de meses de desaparición de la red, creo que va siendo hora de ponerme un poco al día con este blog que tengo tan abandonado.

Desde que en abril se nos derrumbara el mundo, no he escrito mucho. Necesitaba reencontrarme a mi misma como persona y dejar de ser la persona obsesiva en la que me había convertido: ya sabéis que nunca había considerado el hecho de ser madre en algo primordial para mí. Pero desde que hemos entrado en la maquinaria de la infertilidad, me he sentido como absorbida por la loca obsesión por procrear, de mantener vivos mis genes en otra persona. Se había convertido en mi único objetivo en la vida 

Y claro, el camino nunca es tan sencillo como parece. Como yo estoy bien, en cuando me saquen mis ovulines ya será todo coser y cantar. Nada más lejos de la realidad

Eso, junto con el hecho de que en ese momento ya llevaba casi dos años sin trabajo, que los ahorros se han ido acabando y que pasaba muchas horas sola y comiéndome la cabeza...

Me agobié y mucho. Creo que lo peor (algunas me criticareis) ha sido ni siquiera poder llorar un negativo. El camino de la infertilidad es duro, complicado y largo. Sobretodo si no te puedes permitir ir a una clínica privada. La listas de espera son interminables. Llegas a consulta de fertilidad, cargada de ilusiones y de repente te sientan en el banquillo dos años. Dos años, que se dice pronto. 

Luego, por fin, te llega el ansiado sobre con las instrucciones para el tratamiento. Instrucciones que tu ya te sabes casi de memoria de lo mucho has leído en todo tipo de foros. 

Y así empiezas con ilusión el que esperas que sea tu único tratamiento. Si el "problema" el de ÉL, esto es un coser y cantar. Sí, no es habitual lo de quedarse a la primera, pero si yo estoy bien, si voy positiva, si ya dejé de fumar hace más de un año, si llevo a dieta 8 meses, voy al gimnasio 3 veces a la semana y estoy mas sana que una manzana,... porque no me va a salir bien a la primera?

Así afronté mi primer tratamiento. El día del primer pinchazo ya tenía clara cual sería el día de la punción, el día de la beta, y hasta la FPP. Que ilusa! Qué ignorante de la vida! 

No sé si fueron las hormonas, o los pocos óvulos que consiguieron sacar, o que sólo fecundó uno, o que gastaron todas las criopajillas de ÉL, o que no pudieron hacerme la transferencia, ... pero me hundí. En el hoyo más profundo que jamás habría imaginado que podría hundirme. Ser madre nunca había sido una prioridad para mí y que de repente todos mis planes de vida se quedaran de nuevo en standby... Y ni siquiera podía lamentarme porque había tenido un negativo, ni siquiera podía ponerme de nuevo en una lista de espera. Nada, tenía que esperara a que la Seguridad Social a su habitual ritmo vertiginoso, averiguara que me pasaba, y luego ver si podíamos ir a por un congeladito. De nuevo, la vida en suspenso.

2 comentarios:

  1. Bienvenida de nuevo! Qué ilusión saber de ti otra vez, se te echaba de menos! Por supuesto que por lo que has pasado es muy duro y sí, no has podido llorar porun negativo y eso también duele... Yo también me acerqué a este mundo pensando que me embarazaría natural y no, luego IAs y no y porúltimo FIV y tampoco. Yo sí hellorado negativos, pero he llorado más por la impotencia de no saber qué pasa, de que todas las pruebas sean normales y seguir siendo sólo 2 en casa después de tres años de búsqueda. Así que un abrazo muy fuerte porque podemos hundirnos en pozos profundos, pero siempre volveremos a salir de nuevo y seguiremos en la búsqueda.

    Ánimo y a por ellos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras. El tiempo ayuda y mucho a ver las cosas con cierta disntancia. Mi error fue pensar que esto era un coser y cantar, pero bueno. Estamos en la lucha y en la lucha seguiremos de momento, pese a la lentitud de la seguridad social jajaja

      Eliminar