viernes, 15 de agosto de 2014

Sin noticias de Bichobola

Día 9 de la betaespera y estoy como si nada.

Ni me siento inchada ni tengo las tetas sensibles, ni pinchazos de ovarios, ni sangrado (ni de implantación ni de ningún otro tipo), ni cansancio excesivo, ni mucho menos nauseas. Nada de nada. No tengo ninguno de esos síntomas que unas veces debes atribuir al embarazo y otro a la medicación. Ni siquiera eso. Lo cual me hace pensar que es muy probable que esté dejando de nuevo mi vida en suspenso 15 días para nada.

Y lo más extraño de todo, es que no estoy triste ni nada. Sólo desilusionada.

A ver, sé que hasta que una beta no diga lo contrario no hay nada perdido. Pero me da que estoy perdiendo el tiempo una vez más: que si me hubieran podido hacer la transferencia cuando tocaba no hubiera perdido 6 meses más de mi vida entre pruebas y tiempos de espera entre citas. Que las posibilidades con uno sólo ya nos dijeron que eran mínimas y si ya hubiéramos pasado por esta betaespera cuando tocaba, yo estaría a punto de recibir otro sobre para empezar con mi segundo intento por la seguridad social.

Debe ser que no me he levantado muy positiva. Sigo hablándole a mi barriguita, pero las cosas que le digo cositas como "mira esta es tu abuela" o "ya verás lo mucho que te van a mimar tus tíos". Ahora sólo me toca la barriga y pregunto: "¿Estas ahí?"

Tal vez sea un proceso normal en toda betaespera. Sabéis que es mi primera vez. Los días van pasando muy lentos y las tiras para hacerme un pipitest están tan cerca... Sé que no debo: lo más probable a las fechas que estamos es que salga negativo y no porque lo sea, sino porque es pronto. Pero ahí están, y son una gran tentación.

Hace algún tiempo, leyendo una entrada el blog de  piruleta&patatona  ví un comentario de A través de la luna En su momento lo entendí, pero... Ay! Cómo lo comprendo ahora:

"Imagina algo que sea lo que mas deseas en el mundo. Yo ahora te doy un sobre cerrado que no puedes abrir hasta un día determinado, unos catorce días. Y saber que en el está la respuesta a si vas a conseguir ya ese sueño o no.....y ahora espera viendo y teniendo presente a todas horas ese sobre"




miércoles, 13 de agosto de 2014

El hambre... con las ganas de comer

Han pasado veintitrés meses desde que nos pusieron en lista de espera en la Fé y por fín, cuando nos toca ir a por nuestro frigocampeon se nos junta todo. 

Como sabéis, llevo mucho tiempo sin trabajar. Para ser exactos llevaba apuntada a las masificadas listas del INEM desde el 1 de junio de 2012. Pues bien, al día siguiente de salir de viaje recibo una llamada de teléfono para ofrecerme una vacante de un mes que había surgido en una de las bolsas de empleo público en las que estoy incluida: el mundo a los pies. No podía decir que no, pero tampoco que sí: si decía que sí, tenía que buscarme un billete de avión para volver rápidamente; y si decía que no a causa de mis vacaciones, perdía mi puesto en la bolsa. Horror. Yo ya tenía el alma por los pies. Pero no. Por una vez la fortuna nos sonreía: le comenté la situación a la chica que me llamaba y hablando hablando me confirmó empezaría a trabajar el 14 de ese mes, es decir, ya habíamos vuelto del viajecillo. Hurra! Bueno, el trabajo me coincidiria con el tratamiento, pero siendo con congelados, los controles son mínimos y tendría que faltar a lo sumo un par de días. 

De este modo nos dispusimos a disfrutar al máximo de nuestros días de descanso. Parecía que nuestra suerte empezaba a cambiar, no sólo nos ibamos de viaje sino que cuando volvieramos yo tendría trabajo y además, empezábamos tratamiento de conges. Mes de julio redondo.

Y así fue pasando el mes: rápido, diferente y entretenido. El día 19 de julio me bajó la warry y al día siguiente empecé con la Meriestra según la pauta que ya me habían dado: ir subiendo la dosis gradualmente hasta llegar a los 6mg día. Él día 1 de agosto fui a control: eco y analítica. Para variar bichitabola iba bien pero un poco lenta. Me subieron a 8mg día de Meriestra y a volver a control el lunes 4. Todo perfecto: transferencia programada para el día 6 de agosto. La doctora que nos atiende mira mi historia y dice que como tengo el cervix tortuoso me programa la transferencia con anestesia general. Poz vale, lo que vosotros queráis, pero mi pobre Bear Grylls, mi último superviviente, saldrá adelante, descongelará bien? Eso es lo único que nos preocupa ahora.

Así que entre nervios, dudas y emoción al máximo me disponía a disfrutar de mis dos últimos días de noembarazada hasta que una beta demostrase lo contrario. Pero el día 5 a media mañana me llega un whatsapp (mi familia es así): Acababan de llevar a mi madre a urgencias y pese a que estaba estable, no sabían bien que le pasaba. No no no no, ahora no, con lo bien que iba ahora la cosa: yo trabajando, el tratamiento viento en popa, ... transfer programada,...

En este punto tengo que decir que esta vez habíamos decidido no decir absolutamente nada a nadie. Bueno, sólo lo sabía por razones obvias mi nueva compi de trabajo. No queríamos ni crear presiones, ni ilusiones, ni preguntas en nadie. Estábamos muy tranquilos con este tratamiento y no queríamos que nadie, con toda su buena intención, estuviera agobiando preguntando cómo iba la cosa.

Así que ese martes, en vez de estar haciendo ejercicios zen para tranquilizarme y  prepararme para la tan ansiada transferencia, me tocó pasar la tarde en la sala de espera de urgencias a la espera de noticias sobre el estado de salud de mi madre. Finalmente, nos comunicaron que la dejaban ingresada. Así que hice lo único que podía hacer en esta situación, muy a pesar mio: alargué mi visita todo lo que pude el martes para así que no se notara tanto que me escaqueaba el miércoles y el jueves, días de mis 48 horas de reposo postransferencia. Somos 5 hermanos, y con un poco de suerte no "cantaría" mucho que no hacía ningún turno de guardia en el hospital.

Y en estas condiciones nos presentamos el día de la transferencia: acojonados por saber si nuestro frigocampeón lo conseguiría, emocionados porque por fin había llegado el día y yo un poco triste porque tenía a mi mami en otro hospital llena de goteros sin saber que le pasaba.

Llegamos a las 9 como nos habían indicado: yo sin comer ni beber desde la noche anterior porque me tenían que anestesiar. Nos informan que hasta las 10 o 10:30h no nos informará la embrióloga. A esperar.

Finalmente a las 10 nos llamaron y entramos a ese minúsculo cuartito que tan malos recuerdos nos traía de la última vez. Pero esta vez era diferente: el último superviviente estaba con nosotros, había descongelado perfecto y en menos de una hora me harían la transferencia. Yo en cuanto oí que había descongelado bien ya no quería escuchar más, casi me levanto y me voy, de pura alegría eso sí. Y la embrióloga diciéndome, "pero espera que te explique cosas": yo no escuchaba nada: mi campeón había sobrevivido jajaja

Nos informó que me llamarían para entrar en quirófano sobre las 11:00h, así que nos fuimos a dar un pequeño paseo para hacer tiempo y disfrutar de la buena noticia. Poco después de las 10:30h decidimos subirnos a la sala de espera de la UCSI. Cómo se notaba que era agosto: la sala estaba desierta, no había absolutamente nadie. No sé si era por los recortes pero parece ser que en agosto no se opera.

Nada más tomar asiento, sale una enfermera a llamarme (Ya?!) uy que nervios! Me hace cambiarme rápidamente y me conduce a una cama donde en cuestión de segundos me veo rodeada de al menos 6 enfermeras tomándome la tensión, el pulso, preguntándome por alergias, que si he bebido, que si he comido,... Ahí me entero que soy el único ingreso de todo el día y que ellas me estaban esperando desde las 7:30 de la mañana. Vamos, que estaban hasta los *** de salir a la sala de espera a ver si yo había llegado hasta que a las 10 se han enterado que a mi me habían citado a partir de las 11.

Conclusión, en menos de 5 minutos, las ociosas enfermeras, me habían echo todo lo que me tenían que hacer y ya iba de camino al quirófano para recibir a mi frigocampeón: ven con mami, estoy lista para ti. Ya veras que calentito que estarás aquí dentro :-)

Sueñecito rápido y de pronto me encuentro de nuevo en la sala de recuperación de la UCSI. Parece ser que todo ha salido bien. En esta ocasión parece que me cuesta un poco más despertar: estoy con un pedo... mejor que si me hubiera hecho 6 cubatas: tal vez sea la anestesia, tal vez la emoción,... Bear, ya estas conmigo.

Cuando me espabilo un poco me cambian a una silla y me dan desayuno. Entra ÉL. Cara de felicidad plena de los dos. Hasta que una beta demuestre lo contrario, estamos embarazados.

Con muchísimo miedo/cuidado, nos disponemos a emprender nuestra primera betaespera: con mucho cuidado subimos al coche, con mucho cuidado viajamos hasta casa, con mucho cuidado bajamos del coche, ... y yo me voy directa al sofá. ÉL prepara algo rápido y ligerito para comer: aunque haga calor me apetece una sopita. Me viene justo acabármela. Me paso el resto de la tarde dormitando por culpa de la anestesia.

El día siguiente decido ir a trabajar: trabajo sentada y me vendrá bien tener la mente despejada. La compi se muestra muy atenta y se levanta hasta para traerme agua :-) La tarde la paso en el sofá.

El viernes por la tarde ya no puedo retrasar más lo inevitable: mi madre sigue en el hospital y me toca turno de guardia. ÉL super preocupado. Yo trato de tranquilizarle: no creo que pase nada, en todos los foros dice que tras la trasferencia vida normal pero sin esfuerzos y que pasar la tarde en el sillón del acompañante de una habitación de hospital es una putada, pero no es un esfuerzo.

Y así he pasado la mayor parte de mi betaespera: mañanas trabajando y tarde de guardia en el hospital. No voy a decir que es lo mejor que me podía haber pasado, pero en cierto modo me ha ayudado mucho: no he tenido tiempo de pensar demasiado. Sin darle excesivas vueltas a la cabeza, ya me he plantado en mi día 7 postransferencia.

Y aquí estoy, en mi último día de trabajo y a 6 días de saber oficialmente si mi próximo objetivo es una nueva lista de espera o una ecografía de confirmación (que bien suena esto último)

domingo, 10 de agosto de 2014

Actualizando

Después de cuatro meses de desaparición procedo a actualizar mi estado.

Después del fiasco del primer tratamiento, hemos estado una temporada bastante bajitos de ánimo. No teníamos ganas de nada y nos hemos dejado llevar.

A finales de abril tuvimos la visita postnotransferencia. Allí nos explicaron... Bueno, no nos explicaron mucho: que me ponían en lista de espera para la histeroscopia y que a partir de ahí ya veríamos. También conseguimos que volvieran a remitir a ÉL a andrologia para valorar una nueva biopsia por si el frigocampeon no lo conseguía. La cita para él nos la dieron para finales de junio (viva la celeridad de la Seguridad Social)

Así salimos del hospital, igual o más  abatidos de como habíamos llegado. Nos mandaban a casa a seguir esperando. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando a mitad camino suena mi móvil: era del hospital, para darme fecha para la histeroscopia. Ole ole!

Vuelvo a alucinar con la información q te dan de la prueba. Con esa llamada me entero de que deben hacermela en el día 5-7 de ciclo. A ver, q es un dato sin mucha importancia, pero ya ves tu q les cuesta a los médicos explicarte un poco las cosas.

Le informo a la señorita que según mis cálculos la warry vendría sobre el 14 de mayo, pero que últimamente hacia un poco lo q quería. Además, que después de tantas hormonas del tratamiento, tampoco tenía muy claro como iba a reaccionar mi cuerpo. La única ayuda/respuesta que obtuve es que si se me retrasaba mucho, tendríamos que anularlo. Que ya si eso que llamara.

Me programaron la histeroscopia para el 20 de mayo. Y adivinad que pasó? Q la muy warry no hizo acto de aparición ni el 14, ni el 15, ni el 17, ni el 18... Ni para esto tenemos suerte. Finalmente el 19 me decido a llamar y explicar lo que habia. Después de contarle la historia a tres chicas distintas, la cuarta me dice que al día siguiente me acerque a ver que me dice en médico. ¿Cómo q me acerque? ¿Para qué? No se supone que me la tienen que hacer unos días determinados del ciclo? Para q tengo que ir? Otra demostración más de que mi tiempo no le importa una ***** a la seguridad social.

Llegamos como siempre con el tiempo justo al hospital y para variar, no encontramos sitio para aparcar. Le digo a EL que me niego a pagar parking para nada, así q decidimos q se quede en doble fila mientras subo para q me digan que no me hacen la histeroscopia.

Subo, paso la tarjeta, espero en la sala sólo 5 minutos :-o y entro para dentro. Mientras una enfermera me da una bata para q me vaya cambiando le cuento lo que hay. Me dice q me espere q le va a comentar el asunto al médico y cuál es mi sorpresa cuando vuelve y me dice que el médico dice que da igual. Osease, que lo mismo da que da lo mismo y que yo he perdido otro mes de mi vida para nada. Muerta mata

Conclusión, que yo q me esperaba una consulta/perdida de tiempo me encuentro con un diazepan debajo de la lengua y espatarrà delante de un par de médicos.

La histeroscopia... Bueno, después de todo lo vivido... Bien, algo molesta pero soportable. Diagnóstico: tengo un polipo (que me quitan) y una carretera de alta montaña por cervix. Conclusión: me han dejado bien limpita para q mi frigocampeon se quiera agarrar con fuerza junto con las indicaciones del Google Maps necesarias para poder indicarles bien el camino a los de la transferencia.

Mientras tanto por fin llega el día de la cita en andrologia. Al doctor ltambién le extraña que hayan gastado todo el material de ÉL para el primer intento o_O, pero que le camos ha hacer. Vuelve a ponerlo en lista de espera para la tercera biopsia (4-5 meses), biopsia que esperamos que no sea necesaria porque confiamos en nuestro frigocampeón. Esta vez si q le recetan un complementí vitaminico para mejorar los bichines.

El día siguiente tengo yo la cita  para ver los resultados de polipo. Todo OK. La doctora de turno nos informa que con la próxima regla ya podemos ir a por el frigo. Pero esta vez somos nosotros los q nos plantamos: la regla me tocaría para ya, finales de junio osease, transferencia a principios de julio. Y de eso nada monada: ya hacía tiempo que habíamos decidido que estábamos hartos de ir a rastras de las citas hospitalarias y que íbamos ha hacer planes veraniegos. Es más, teníamos pagado un viajecillo de diez días super barato que habíamos encontrado un mes antes. Nuestro frigocampeon volvia a tener q esperar pero esta vez, poz una vez, era por decisión nuestra :-)

viernes, 8 de agosto de 2014

He vuelto

Después de meses de desaparición de la red, creo que va siendo hora de ponerme un poco al día con este blog que tengo tan abandonado.

Desde que en abril se nos derrumbara el mundo, no he escrito mucho. Necesitaba reencontrarme a mi misma como persona y dejar de ser la persona obsesiva en la que me había convertido: ya sabéis que nunca había considerado el hecho de ser madre en algo primordial para mí. Pero desde que hemos entrado en la maquinaria de la infertilidad, me he sentido como absorbida por la loca obsesión por procrear, de mantener vivos mis genes en otra persona. Se había convertido en mi único objetivo en la vida 

Y claro, el camino nunca es tan sencillo como parece. Como yo estoy bien, en cuando me saquen mis ovulines ya será todo coser y cantar. Nada más lejos de la realidad

Eso, junto con el hecho de que en ese momento ya llevaba casi dos años sin trabajo, que los ahorros se han ido acabando y que pasaba muchas horas sola y comiéndome la cabeza...

Me agobié y mucho. Creo que lo peor (algunas me criticareis) ha sido ni siquiera poder llorar un negativo. El camino de la infertilidad es duro, complicado y largo. Sobretodo si no te puedes permitir ir a una clínica privada. La listas de espera son interminables. Llegas a consulta de fertilidad, cargada de ilusiones y de repente te sientan en el banquillo dos años. Dos años, que se dice pronto. 

Luego, por fin, te llega el ansiado sobre con las instrucciones para el tratamiento. Instrucciones que tu ya te sabes casi de memoria de lo mucho has leído en todo tipo de foros. 

Y así empiezas con ilusión el que esperas que sea tu único tratamiento. Si el "problema" el de ÉL, esto es un coser y cantar. Sí, no es habitual lo de quedarse a la primera, pero si yo estoy bien, si voy positiva, si ya dejé de fumar hace más de un año, si llevo a dieta 8 meses, voy al gimnasio 3 veces a la semana y estoy mas sana que una manzana,... porque no me va a salir bien a la primera?

Así afronté mi primer tratamiento. El día del primer pinchazo ya tenía clara cual sería el día de la punción, el día de la beta, y hasta la FPP. Que ilusa! Qué ignorante de la vida! 

No sé si fueron las hormonas, o los pocos óvulos que consiguieron sacar, o que sólo fecundó uno, o que gastaron todas las criopajillas de ÉL, o que no pudieron hacerme la transferencia, ... pero me hundí. En el hoyo más profundo que jamás habría imaginado que podría hundirme. Ser madre nunca había sido una prioridad para mí y que de repente todos mis planes de vida se quedaran de nuevo en standby... Y ni siquiera podía lamentarme porque había tenido un negativo, ni siquiera podía ponerme de nuevo en una lista de espera. Nada, tenía que esperara a que la Seguridad Social a su habitual ritmo vertiginoso, averiguara que me pasaba, y luego ver si podíamos ir a por un congeladito. De nuevo, la vida en suspenso.