miércoles, 5 de marzo de 2014

La larga espera


Hablar ahora mismo del tiempo pasado me resulta hasta extraño. Miro atrás y realmente parece que fue ayer cuando por fin nos pusimos en marcha; pero al mismo tiempo se me ha echo eterno. En ello influye sobretodo que durante el proceso me he quedado en paro y que la operación bichobola ha centrado mi vida durante demasiado tiempo. Eso sí, he tenido tiempo deprimirme, de estar eufórica, de dejar de fumar, de engordar 15 kilos, de perder 10, ... vamos, lo normal. 

Durante este tiempo he vivido en mi entorno bastantes embarazos. Los primeros los he llevado bastante bien. Pensaba que "ya nos tocará". No les he dado demasiadas vueltas. Pero últimamente según pasan más y más meses, me deprimen. Mucho. Cada nuevo embarazo o alumbramiento me hunden un poco más. Y me siento mal por ello porqué ¿cómo puedes deprimirte por la felicidad de los seres queridos? ¿cómo puedes hundirte por el milagro de la vida? No está bien. Ellos no tienen la culpa. Y empiezas a pensar que tú nunca lo conseguirás. Que tú nunca vas a poder ser madre. 

De repente te das cuenta de que ese instinto maternal, esa necesidad de dejar un legado, es algo visceral. Que no eres distinta a las demás. Sí, tal vez te haya llegado un poco más tarde, pero está ahí. Ese sentimiento del que creías carecer, existe. Y te preguntas porque en tu caso tiene que ser todo tan difícil. Porque tienes que esperar de 18 a 20 meses a que una interminable lista de espera avance hasta tu casilla. 

Y luego vienen las preguntas de la familia y amigos. Compartir el hecho de que estas esperando a ser mamá y que esto será cuando la seguridad social quiera porque tú y tú pareja no podéis conseguirlo por el método divertido, es una decisión muy personal. En nuestro caso, no es algo que hayamos ocultado, pero tampoco algo que vayamos pregonando a los cuatro vientos. Si alguien pregunta, nosotros contestamos la verdad y punto. Creemos que no hay nada que ocultar. Queremos ser padres y necesitamos ayuda médica para conseguirlo.

Aunque en general la gente han sido bastante discreta con el tema y no ha preguntado mucho, hay algunas excepciones que no hacen más que ponerte más y más nervioso. Que hacen que la espera se te haga más y más larga. Insisten e insisten en preguntar cómo va el tema, que para cuando, que si has llamado al hospital para preguntar como va la lista, que si tal, que si pascual. Te dan ganas de gritarles: ya te dije la última vez que todavía nos quedan al menos 8 meses, que sólo llevamos 10 meses en lista Coj****!

Es un proceso muy duro, agotador psicológicamente. Pero tengo la gran suerte de vivirlo al lado de la persona que más quiero en este mundo. Puede que nuestro futuro hij@ no sea fruto de una noche de pasión desenfrenada, pero de lo que puede estar seguro es que va a tener unos padres que se quieren mucho y que van a darle todo el amor de este mundo. 




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