sábado, 22 de marzo de 2014

Busqueda de la paternidad y lesión medular

Esta es una entrada que tenía pendiente desde el principio. Es más, en teoría es la razón de ser de este blog. Se supone que tengo que hablaros del problema concreto de mi marido, una especie de explicación médica. Pero me lo estoy pensando. No por nada sino porque durante este largo camino he aprendido entre otras muchas cosas, que las lesiones medulares y las parejas que necesitan acudir a la reproducción médica asistida para tener hijos, tienen una cosa en común: cada caso es un mundo y no puedes compararte con el otro. 

A ÉL siempre le ha jodido que le comparen con otros lesionados medulares que pueden hacer determinadas cosas sin excesivo esfuerzo: subir al coche fácilmente, subir a la silla desde el suelo sin mayores problemas, etc. La altura a la que se produjo la lesión medular es un factor, pero no el más concluyente a la hora de determinar ciertas limitaciones de movilidad: a igual altura de lesión, cada cuerpo reacciona de una determinada manera. En el caso concreto de mi marido, pese a tener una lesión relativamente alta, los brazos no se vieron afectados. Sin embargo le ha quedado una gran espasticidad a causa de la cual, a diferencia de otros compañeros con la misma lesión, sus piernas no han perdido nada de musculatura. Lo que visto desde fuera parece bueno, realmente es un gran hándicap porque debe mover esas pesadas piernacas con las manos con su ya trastocado equilibrio. Además los espasmos hacen que éstas no estén relajadas y que cuando las coge se queden estiradas o en alguna posición que le dificultan mucho los movimientos y transferencias.

En el caso de la Reproducción asistida podemos encontrar cierta analogía. Pero además agravada con el echo de que hay dos factores: hombre-mujer. Y ahí las posibilidades de problemas son ya infinitas: movilidad, cantidad, calidad, número e incluso ausencia de espermatozoides, obstrucción de los conductos seminales, impermeabilidad u obstrucción de trompas, ovarios poliquísticos, anovulación, insuficiencia ovárica, menopausia precoz, pólipos, miomas, endometritis, o  alteraciones cromosomáticas de cualquiera de los dos. Y por desgracia, un largo etcétera. ¡Mira si hay posibles causas! 

Lo que quiero decir con todo esto es que puede que en el caso de ÉL hayan tenido que ir a por los bichines a la fábrica; pero puede que en caso de otra persona lesionada, la extracción se haya podido hacer de manera más ordinaria; también puede ser que después de ir a la fábrica no hayan encontrado nada; o que pese a tener una lesión no necesiten de un laboratorio para procrear. Cada uno es un mundo y aunque está bien saber que hay más gente que está en tu misma situación, esa situación nunca va a ser exactamente igual a la tuya y por tanto no debemos compararnos ni obsesionarnos con datos, estadísticas y experiencias de otros. Es bueno buscas y compartir información porque la información es poder; poder para tomar decisiones racionales y razonadas. Pero no olvidemos que la información no es la verdad, porque no hay una verdad absoluta si no que cada uno tiene su propia verdad. Así que no nos obsesionemos en el ellos pueden y nosotros porqué no porqué no vamos a encontrar una respuesta verdadera.

Del mismo modo, hablaros aquí de oligospermia, azoospermia o astenozoospermia  no tiene sentido por dos motivos. El primero es que por internet seguro que encontrais mucha y mejor información que la yo que pueda aportar ya que no dejaría de ser un corta/pega. Pero el principal motivo es que no soy médico ni ninguna experta. Es más, a estas alguras todavía no sé exactamente el término médico para definir el problema concreto de mi marido (nadie nos lo ha dicho con palabras técnicas). Lo único que sé, es que en poco más de una semana, esos frigobichines que llevan un año esperándome, van a conocer por fin a mis ovulines. Espero que se caigan bien y liguen mucho, para quedarse con mami y papi unos nueve meses. 

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