miércoles, 4 de noviembre de 2015

Poco a poco

Esto no tiene remedio. No hay más, es lo que hay. Tengo que superar mis miedos y si bien no puedo todavía ser una embarazada risueña, si que puedo empezar a dejar de comerme tanto la cabeza con que algo puede no ir bien. 

Sigo sin hacerme fotos. No sé si más al final me haré alguna. Además, me veo mi panza y parece más de gordi que de embarazada. Es lo que tiene las que siempre hemos tenido un poco (o mucho) sobrepeso. 

Quiero pensar que lo/la siento ya. Noto algunas cosas que no parecen mis tripas pero tampoco las famosas burbujitas de las que tanto he oido hablar. En cualquier caso, mañana hacemos las 19 semanas y es probable que eso que noto sea mi bichobola, pero cómo estar segura? Sea como sea no me queda otra que confiar que todo esta bien. Bien no, perfecto. Todo va a ir bien. Tiene que ir bien. 

Finalmente volvimos a repetirnos la prueba de la Toxoplasmosis. Negativa. Como tenía que ser. Así que por ese lado más tranquila. Aunque hasta dentro de casi dos semanas no tenemos la eco de las 20. Después de tanto tratamiento, de tanta eco casi diaria, de que en la semana 13 ya habíamos visto a nuestro bichobola 3 veces,... y que de repente no tengamos más información... Dicen que una imagen vale más que 1000 palabras, y aunque me he hecho las analíticas de rigor... Hasta que no vea que la bolita está como debe... 

Se está haciendo larga la espera. Y eso que aún no hemos llegado al ecuador del embarazo. Que largo se va a hacer esto jajaja. 

Pero poco a poco nos vamos relajando. Supongo que vamos asimilando que esto ya está hecho. Que si quedarnos embarazados no dependía de nosotros, el que todo vaya como debe de ir, depende aún menos. Y que debemos mirar pa alante. Y empezar a pensar en el futuro. 

Y con ese planteamietnoo han empezado la neuras de que nos pilla el toro: tenemos muchísimas cosas que hacer antes de llegue Bichobola o simplemente antes de que yo esté gorda gorda. Y ahora estamos en plan no puedo parar. Entre semana, con los horarios que tenemos, tampoco nos da para mucho pero salimos más de lo habitual. Y el fin de semana no sabemos lo que es nuestra cocina: que si quedada con unos, que si comida con otros que si cena por aquí, que si teatro por allá, que si porque no vamos al cine, que si actúa nosequién, etc. 

Además, está el tema casa: creo que lo de terminar el jardín por nuestro medios antes de la llegada de Bichobola va a tener que esperar. Pero lo que no puede esperar es la transformación de la habitación de Bichobola de trastero a dormitorio. Y ahí hay muuuucho trabajo. Lo primero es encontrarle sitio a toda esa ropa que tenemos amontonada allí. Ya llevo 9 diseños de los armarios PAX de Ikea pero no me convence ninguno. Seguramente acabemos poniendo en el "gimnasio" (la otra habitación de la casa) un armario del Carrefour o de Conforama: total, para guardar las mantas y chaquetas... 

Pero hay que empezar a pensar en el diseño del dormitorio. Tal vez sea una ingenua, pero yo tenía previsto no complicarme al respecto: si total, cuando nazca lo vamos a tener unos cuantos meses en nuestra habitación... para que necesito tener su dormitorio listo antes? Pero todos nuestros amigos que han sigo padres nos dicen que no contemos con tener mucho tiempo cuando nazca para siquieraver muebles por internet :-S  No sé, tal vez tengan razón, pero en cualquier caso todavía falta mucho para esto, no?

Y en esas estamos, algo menos cagados y algo más ilusionados. Supongo que vamos asimilando la situación. Tenemos nuestros altibajos pero bueno, supongo que es normal. Poco a poco.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Estoy muy enfadada

Antes que nada y para no asustar a nadie, decir que todo va bien. Todos los análisis y ecos que me han hecho hasta la fecha está todo perfecto. Además, me gustaría daros a todas las gracias por vuestras felicitaciones. No es que haya abandonado el blog o no os haya estado leyendo. Es que me está costando mucho continuar mi historia porque no sé muy bien como expresarme. Creo que el principal problema es que nos está costando mucho vivir este embarazo como algo ilusionante y bonito.

No, no me entendáis mal. Por fin lo hemos logrado. Es lo que queríamos y después de tantas lágrimas y desesperación tenemos nuestro objetivo en mi barriguita. La verdad es que no sé como explicarme. Las que todavía estáis en la lucha seguramente esto o os sonará a chino o puede que estéis pensando en porque soy tan idiota de no ser capaz de disfrutar de aquello que tanto anheláis y yo tengo al alcance de la mano.

Supongo que se llama pánico. Nuestro viaje a Australia no ha sido en avión, ni en barco. Más bien, me atrevería a decir que tal vez haya sido en balsa o cayuco. Pero creo que pese a estar de 17 semanas, no me parece avistar tierra aún. Es como si pese ya hemos visto a nuestro bichobola en varias ecos, no nos lo acabáramos de creer. Ha sido todo tan duro y ha supuesto tal desgaste… Es como si siguiéramos esperando el ZASCA!

Se supone que debemos ser felices porque lo hemos logrado. En comparación con muchas parejas lo hemos logrado relativamente rápido (si no fuera por los tempos de la seguridad social). En pocos meses tendremos en nuestros brazos el fruto de nuestro amor. Aún así, no somos capaces de creérnoslo/disfrutarlo. Siempre estoy con el AY! de que algo no salga bien. He pasado un primer trimestre bastante bueno: pese al cansancio extremo sólo he tenido un par de semanas de nauseas. Unas náuseas que aunque no se las deseo a nadie no me han hecho vomitar ni me han impedido hacer nada. Pero se fue el primer trimestre y con él mis síntomas más evidentes. Y cuando ellos se fueron aparecieron los pánicos a que esto no marchaba bien. Menos mal que el triple screning nos lo hicieron en la semana 14 y  salió de 1:4989 en trisomía 21 y de más de 1:10000 en la Trisómia 18.

Pero el tiempo va pasando y sigo teniendo terror a hacerme alguna foto de mi barriga. Pánico se queda corta,  muy corta como palabra. Y sin embargo la tripa va creciendo. He tenido que comprarme ya algo de premamá porque mis vaqueros ya no abrochan. Pero sigo sin creérmelo, sigo esperando el ZASCA!

A mis miedos se une que llevo casi dos meses resfriada. Con altos y bajos, pero no me lo quito de encima. Para colmo, esta semana el resfriado ha pasado a una nueva fase: acabamos en urgencias por que no podía respirar y me tuvieron que poner la mascarilla con el ventolin porque me ahogaba. Según ÉL fue más un ataque de pánico que otra cosa, pero fuera como fuera llevo 5 días con antibiótico y ventolin. Y las neuras de que tanta medicación este afectando a nuestro bichobola. Otra preocupación más, y hasta dentro de 4 semanas no tenemos la eco de las 20. 

Y no soy la única neurótica con el asunto. A ÉL se le ha metido el miedo en la cabeza de que lo que estoy pasando no es un resfriado, que igual he pillado la toxoplasmosis (que malo es san google). Y por más que yo intento quitarle hierro al asunto (más por pánico a que sea verdad que por convicción empírica), y por más que la matrona nos diga que es muy común en el embarazo estar "constantemente" resfriada,... Finalmente la semana que viene, en cuanto acabe con los antibióticos me vuelvo ha hacer analítica para descartar la toxo. :-S 

Pero a parte de todo esto... lo llevamos bien jajaja. No siempre estamos obsesionados con que algo va a salir mal. En los breves instantes en los que logramos desembarazarnos de esos malos pensamientos, cuando por fin parece que nos lo creemos, que esta es la nuestra, que ya va siendo hora de tener un poco de suerte en esta vida... empieza el pánico al no sé como nos la vamos a a apañar

Tengo miedo de que me sobrepase todo. Tengo miedo a agobiarme. Tengo miedo de no ser suficiente para ese ser que crece dentro de mí, de no ser para él lo que debería ser: no soy la persona más maternal del mundo. No soy de las que cuando ven un bebe se tiran de cabeza a cogerlo en brazos. Nunca lo he sido y creo que al tener que pasar por todo lo hemos pasado hasta que por fin nos hemos embarazado, me ha hecho más reacia a esos impulsos maternales.


Además, tengo miedo a que ÉL se “ansie”. Sé que será el mejor padre del mundo, pero por sus limitaciones físicas es probable que pueda (sobretodo al principio) interaccionar menos de lo que quisiéramos con el bichobola. Y tengo pánico a que esa situación le agobie y se frustre. Y su frustración le lleve a una nueva depresión y que esa depresión me arrastre con él y que nos perdamos lo bonito de la paternidad quedándonos sólo con las cosas que no puede hacer, con la poca ayuda en esos primeros meses que me puede prestar.

Y por todo esto estoy enfadada, muy enfadada sobretodo conmigo misma. Porque siento que por mis neuras y temores me estoy perdiendo algo y que dentro de un tiempo me daré cuenta de que he sido una estúpida por no ser capaz de disfrutar de lo bueno de mi estado. De soñar, de ser feliz, de disfrutar de mi barriga, de vivir la vida.

viernes, 28 de agosto de 2015

Cuesta creérselo

Queda tan lejos, y a la vez, tan cerca aquella primera consulta en reproducción en nuestro hospital de referencia. Parece mentira que hayan pasado casi cuatro años. Cuatro años de esperas, decepciones, lágrimas, frustraciones, y tan pocas alegrías,... Prácticamente sólo una. Esas segunda rayita en el test de embarazo. La única alegría de todo el proceso a la que desde el principio me he vuelto adicta:




Hasta 8 pipitest me he hecho. De todas clases y colores. Lo sé, estoy loca. Pero es que realmente cuesta creérselo. Tengo mi cartilla de embarazada aquí al lado y sigo pensando que es algo que no va conmigo. No sé si alguna le ha pasado. Es una sensación contradictoria: alegría, ilusión e incredulidad.

Pero ahora vienen los miedos. El pánico. El haber estado conectada al mundo de la infertilidad a través de la red ha sido de gran ayuda. A parte de poder desahogarme con total libertad, he podido conocer a personas fantásticas, luchadoras hasta donde ni ellas misma sabían que podían llegar: algunas lo consiguieron a la primera, a otras les costó muchos tratamientos y negativos, muchas todavía están en la lucha y otras decidieron que querían ser felices con lo que tenían y no infelices por lo que algún día podrían o no tener. Siento una profunda admiración por todas ellas. 

Pero en todas estas historias hay pequeños y grandes éxitos y fracasos. Y estoy aterrada. No soy capaz de disfrutar de nada relacionado con el embarazo. Sé que todavía es pronto y espero no tardar en cambiar de actitud, pero creo que el no acabar de creérmelo es un mecanismo de autodefensa por lo que pueda venir. Aunque a veces me enfado conmigo misma con estos pensamientos. Es algo que no está en mis manos. Debería saberlo ya. Si tiene que ser será, tanto para bien como para mal. Debería disfrutar el momento. 

Sé que no es la actitud correcta, pero durante las primeras semanas no he hecho nada más que buscar por Internet información sobre síntomas de embarazos bioquímicos, ectópicos, huevos hueros, ... hasta descubrí que existía el embarazo molar (del que nunca había oído hablar). Todo cosas muy bonitas como podéis observar. Cada síntoma que leía, síntoma que tenía. La verdad es que lo he pasado muy mal porque además, Él y yo éramos los únicos que los sabíamos. Yo no había compartido la noticia ni siquiera con mis compis foreras. 

Encima, la ecográfica de confirmación (que normalmente se suele hacer a las 2-3 semanas del positivo), a nosotros nos pilló en pleno agosto y con la sanidad pública bajo mínimos. Así que mi ecoespera se alargó más de lo habitual. Así que pasaron 4 largas semanas hasta que por fin nos dieron cita en la Fe. Hasta en eso tenemos suerte. Viernes a última hora y gracias. 

Nerviosos como flanes allí nos plantamos. La planta estaba prácticamente vacía. Se nota que en agosto no hacen tratamientos. Aún así cuando llegamos teníamos delante a 2 parejas. Nada, un poco de paciencia y en breve sabríamos a que atenernos: si teníamos que volver a empezar o nos esperaban unos meses de incertidumbre hasta tener a que nuestro bichobola por fin en brazos. 

Nos atendió el único doctor del departamento de reproducción que todavía no me había visto la chirla. No hay manera de que te vea dos veces el mismo. Llegamos y lo primero que nos dice es: bueno, a ver cuando vamos a por el congelado. Él y yo nos miramos con cara de... pero que me estas contando? Y le explicamos que no. Que el pipitest nos dio positivo y que veníamos a confirmar con eco si todo iba bien, si habían uno u dos, etc. El médico se queda remirando la pantalla y al final dice que es verdad, que nos pusieron los dos que nos quedaban :-S no se enteran de nada. 

Finalmente me subo al potro y ahí estaba. Mi pequeño bichobola, todo él redondito, como su nombre indica. Un bicho bola perfecto. Bueno, yo lo vi perfecto. Entre los nervios mios y los de Él (que no atinaba a hacerle una buena foto con el móvil), y aunque sé que el médico estuvo midiendo varios parámetros, se me olvidó por completo preguntar que tal lo veía, si estaba todo bien, etc. Además, nos puso para escuchar el corazón como 2 segundos y punto. No dió tiempo para nada más. Un informe rapidito para la matrona y fuera. Ya estamos de alta en la Fe. El hombre tenía prisa. Que eran más de las 14h de un viernes de agosto. 

Pero a nosotros ya no nos importaba nada. Estábamos felices. Ya todo daba igual. Las esperas, los malos modos, el trato inhumano, ... Nuestro bichobola estaba con nosotros y no necesitábamos nada más. Por fin parecía hacerse realidad: existe algo creciendo dentro de mi. Todavía me cuesta, pero empiezo a creérmelo. 


domingo, 23 de agosto de 2015

Final de una etapa

Así es como nos enfrentamos a nuestra cuarta betaespera. Habíamos decidido quemar nuestro último cartucho antes de cambiar de estrategia. Si tenía que ser, que fuera ya, sino necesitábamos pasar un verano tranquilo, intentando desconectar de tema un poco.

La infertilidad se había convertido en el centro de mi vida durante los últimos tiempos, en especial este último año. Y no sólo estaba afectando a nuestra relación de pareja. Me había dado cuenta que estaba dejando de lado mis relaciones sociales. Cuando empezamos nuestro primer tratamiento, todo nuestro entorno ya sabía que estábamos en lista de espera para ampliar la familia y cuando al principio creímos que esto sería coser y cantar, no tuvimos ningún inconveniente en comentar que ya íbamos a empezar, que ya estaba con pinchazos, que me habían sacado tantos ovocitos, etc. Pero desde ese primer intento de transferencia fallido ya nos dimos cuenta de que esto no iba a ser una camino de rosas.

Y empezamos a encerrarnos en nosotros mismos. Intentábamos evitar a toda costa preguntas (bienintencionadas y sinceramente interesadas) sobre la evolución de nuestro operación En busca de nuestro bichobola. Y con tal de evitar la pregunta, empezamos a evitar el momento en el que nos la pudieran hacer: si no salíamos con los amigos conseguíamos el doble objetivo de ahorrar un poco (la economía no estaba para grandes fiestas) y evitar el tema al máximo.

A eso se añadieron los embarazos del grupo. No sólo nosotros no lo lográbamos sino que cada vez había más amigas embarazadas. Primero una, después otra, y otra, y otra,… hasta 5 nuevos bebes han llegado a nuestro entorno este último año (y otra que esta al caer). Y eso ha sido muy duro: su alegría nos recordaba nuestra tristeza. Me duele decirlo, pero es la verdad. Y esto me hacía sentir más culpable aún. No quería salir con mis amigos y ver barrigas y bebes mamando por doquier mientras pasaban los meses y a nosotros no nos llegaba el momento. Un momento que negativo tras negativo se hacía más y más lejano. Es muy triste sentir la alegría ajena como el fracaso propio.

Por eso necesitábamos acabar una etapa. Teníamos dos frigobebes en la nevera, esperando a ver que hacíamos con ellos. El verano estaba ahí y yo necesitaba desconectar. Un último empujón y parábamos.

Y así nos pusimos en marcha. Con la regla de junio pedí cita para mi transfe de congelados en ciclo natural. Ya llevaba más de un mes tomándome las vitaminas y la aspirina de 100. Como había pasado tanto tiempo, tenía que repetirme analíticas y anestesista para la sedación de la transferencia. Todo controlado. Día 12 de ciclo, revisión en el hospital: endometrio perfecto, un foli de 14 y estradiol un poco bajo pero aceptable. La doctora de turno le da miedo que me pase y me programa la transferencia para ese mismo viernes. Ya estamos ahí.

Llega el día D. El temor a que no hayan descongelado bien se disipa rápidamente: somos los primeros a los que llama el embriólogo: ha descongelado perfectamente. Pero, ...sólo habla de un embrión. ¿Como que uno? ¿Que ha pasado con el otro? Pues que se han equivocado y no lo han descongelado. Siempre nos tiene que pasar algo? Allí mismo volvemos a tener la duda/debate de si uno o dos: que ya que sólo han descongelado a uno así tenemos otra oportunidad, que si mejor que intenten descongelar los dos y así acabamos con ello, que si son de calidad B y D; que para qué vamos a guardar un D si no tiene muchas posibilidades,... Finalmente el embriólogo nos dice que no hay problema, que entre pitos y flautas puede descongelar el que queda y pa'lante. Así quedamos: final de una etapa. De perdidos al río.

Mi celadora favorita y yo ya somos íntimas. Mientras me lleva a quirófano me comenta que está muy contenta porque mañana se casa y va a enganchar el permiso por matrimonio con las vacaciones. Vamos, que entre pitos y flautas, hasta casi septiembre no vuelve. El paseillo de UCSI a quirófano se me hace ameno, divertido y lleno de buen rollo.

Llegamos a la antesala de quirófano. Han habido pocas punciones y me toca ya. Todo el personal de quirófano me está esperando. De repente me encuentro rodeada por 2 enfermeras, una auxiliar y hasta el mismo anestesista que viene a ponerme el mismo la vía y los electrodos si es necesario. Se ve que quieren acabar rápido para irse a almorzar. Le habrá dado tiempo a mi escuchimizau de descongelar? Sea como sea vamos con lo que hay. De perdidos al río. 

En cualquier caso, quiero y debo destacar de nuevo, el trato tan humano y cercano que siempre me ha brindado el equipo de quirófano. Son los mejores, menuda diferencia con los de planta! Ya les podían enseñar un par de cositas. Que tampoco cuesta tanto no tratarnos como ganado!

Y así, a correprisas, entro oficialmente en mi cuarta betaespera. Esta vez pienso tomármela más relajada. Disfrutando de la vida. Pero sin hacer ningún esfuerzo, eso sí. Quedada con unos, quedada con otros, bañitos piscineros rápidos, y mintiendo a todo el mundo como una bellaca: que si me han quitado unos pólipos y no puedo agacharme ni hacer esfuerzos, que si estoy tomando un antibiótico muy fuerte y no puedo tomar alcohol, etc. 

De síntomas: como las anteriores, prácticamente igual: pechos y tripas hinchada a más no poder, pichazos en los ovarios, dolor de regla intermitente a días, nada de sangrado de implantación ni nada parecido. La única diferencia real con las otras betas es que esta vez he tenido muchos gases, me he tirado muchísimos eruptos jaja. Pero claro, eso también puede ser porque me he hinchado (se que no debería) a refrescos.

Esta vez, tenía la beta el 15 días después de la transferencia. No entiendo porque cada vez me la ponen una fecha: a 13, 14 o 15 días. La verdad es que no lo sé. Si alguien tiene una respuesta que no dude en decírmelo porque tengo la impresión de que es porque según el médico que me toque le gusta torturarnos más o menos tiempo. 

El día en cuestión caía en sábado y rápidamente descarté hacer mi típico peregrinaje de ir pasando hospital por hospital público esperando a que el médico de guardia le diera por apiadarse de mi y de mi sufrimiento y me sacara de mi incertidumbre haciéndome una beta por la seguridad social. Así que empecé a mirar si había algún laboratorio que me hiciera la analítica en sábado y me ofrecieran el resultado el mismo día. Pero el único que encontré me parecía que me pedía por el servicio un precio exorbitante. Aunque claro, llegados a este extremo,... igual valía la pena pagar. En cualquier caso, decí por si las moscas, comprar por internet tiritas de alta sensibilidad por si caía en la tentación de hacer uno (o varios) pipitest antes de hora.

Y así llegó mi día 13 postransferencia. No puede resistirme. No tenía ningún síntoma especial, pero consideré que si era positivo, 13 días tendrían que ser más que suficientes para ver algo en el pipitest. No? Pues allá que fui, a hurtadillas, a las 6.30 de la mañana. Vasito con pis en una mano, tira en la otra. Mojé la tirita 10 segundos y me fuí a preparame el desayuno. Cuando volví... Nada. Blanco nuclear. Una nueva decepción. Pasé un día horrible. Y además callada como un p*** porque si le decía a ÉL que me había hecho ya un test se iba a enfadar conmigo. 

En cualquier caso, como una es de naturaleza masoca, y todavía quedaban dos días para el día de la Beta oficial, a la mañana siguiente hice el mismo ritual: pipi en un vasito, tirita en mano, sumergir, desayuno, y al rato vuelvo al baño y muy muy clarita pero...








lunes, 17 de agosto de 2015

De perdidos al río

No sé porqué este último negativo apenas ha dolido. No lo entiendo. Supongo que es mejor así pero me da miedo estar acostumbrándome demasiado a la decepción y al dolor. Quizá sea la "tranquilidad" de que todavía tenemos a dos chiquitines esperándonos. No lo sé. Pero esta nueva decepción nos está haciendo planteándonos dos alternativas:

PLAN A: dejar a los chiquitines en el frigo e irnos por lo privado sólo ha hacerme pruebas de coagulación, fallos de implantanción y demás. No sé lo que nos costaría pero estamos ya en un punto en el que ya no podemos seguir jugando con el tiempo. Si me espero a hacérmelo por lo público ya me han dicho que si se animan a pedirme esta serie de pruebas tengo por delante una lista de espera de seis meses para hematología y luego lo que tarden los resultados y/o posibles tratamientos.

PLAN B: confiar en estos pequeñines e intentarlo de nuevo. Según la última doctora que nos visitó tras este último negativo, tampoco llevamos tanta tralla: sí, es mucho tiempo e ilusiones invertidas, pero mirándolo fríamente "sólo" llevamos tres transferencias de las cuales uno de los embrioncillos estaba un poco p'allá.

Mi mente racional decía que la mejor opción era la primera: pasaríamos por un nuevo ciclo con más garantías de éxito, evitando decepciones innecesarias. Pero mis ganas me decían que entre dos frigocampeones estaba nuestro/s hijos. Ya era hora de que algo nos salga bien, no? Aunque igual no nos sale bien porque no lo hacemos bien. No sé, estaba hecha un lío.

Y en mi mente no dejaba de sonar y sonar el de perdidos al río que me comentó la celadora. No sé. Igual si que era una señal de que teníamos que ir a por todas: no sólo ir a por los frigocampeones sino esta vez transferirnos los dos juntos. Por dos razones: porque todos dicen que con dos hay más posibilidades de que agarre aunque sólo sea uno (maldita estadística) y porque yo quería cerrar ya esta segunda FIV, que empecé recibiendo el dichoso sobre para empezar en enero y estábamos en junio y todavía no tenía nada en claro. Si tenía que ser sería, sino quería relajarme el verano y desconectar de todo un poco.

Decisión tomada. Pero era la decisión correcta? El tiempo lo dirá


jueves, 13 de agosto de 2015

Y otra más

Teniendo en cuenta que soy un P*** desastre y he abandonado incomprensiblemente el blog durante 4 meses, me veo en la obligación de actualizar mi estado a marchas forzadas.

Ha sido una temporada de cambios, tanto laborales como personales. Eso sí, cogiendo fuerzas para continuar con nuestra búsqueda. Que se esta haciendo mucho más larga de lo que pensábamos en un principio. En cualquier caso, y creo que no soy la única a la que le pasa, cuando estas centrada en algo (empezar un nuevo ciclo, esperar una fecha señalada, etc.) parece que no pasa el tiempo. Los días se te hacen semanas, las semanas meses y crees que nunca llegará el día que tienes marcado en el calendario. Y cuando al final llega ya no te acuerdas de lo largo que se te ha hecho el camino. Bueno acordarte te acuerdas, pero no te parece tan pesado. no? Bueno, a mi me pasa mucho.

Y por fin llegó el día de empezar de nuevo. En el último tratamiento, como recordaréis, conseguimos 4 embriones. La transferencia en fresco no funcionó y nos quedaban nuestros tres frigocampeones en la nevera. Y manos a la obra que nos pusimos. Eso sí, teníamos claras dos cosas:

a) Seguiremos de uno en uno, porque aunque si sale todo bien iríamos a por el hermanit@ en breve (todavía tenemos esa ilusión), el concepto/posibilidad mellizos con nuestra situación personal nos da pánico

b) Ciclo natural: ya me tomo demasiadas hormonas y medicación durante los tratamiento para introducir además estrógenos artificiales sin ser necesario. Además, hay estudios que avalan un mejor resultado en ciclo natural (aunque estudios siempre hay para todos los gustos).

Dejamos pasar el tiempo imprescindible para la Seguridad Social. Estoy segura que fuéramos por la privada, hubiera empezado con la siguiente regla, pero como llamas para comunicar tu negativo y te dan cita para casi un mes después,... 

Primera visita post-negativo como siempre: mucha gente en la sala de espera, mucho retraso para entrar en la consulta, y charla escueta y rápida con el médico de turno cuando por fin nos toca. Ninguna explicación, ningún tratamiento para mejorar una posible implantación, continuamos para bingo: nueva transferencia con el siguiente ciclo. Que llame para pedir cita el día 9 del ciclo. 

Y punto, pa que más. Ya estamos resignados, es lo que hay.

Así quedamos y así hacemos: llamo el día indicado, me dan cita para el día siguiente y oh sorpresa, de repente me dice que porque no me tomo Adiro, a ver si tenemos suerte. Me quedo muerta, a días de la transferencia me mandan Adiro. No soy ni médico ni trabajo en el sistema sanitario, pero que con tan poco tiempo me manden una medicación para que surta efecto... Igual me equivoco pero me parece una chorrada. En cualquier caso, lo que entienden son ellos así que donde hay patron...

En esta primera revisión me ven el estradiol muy bajito todavía, así que tengo que volver en dos días analítica y eco. Finalmente transferencia programada para el día 16 de ciclo. Vamos pa' allá. Eso sí, esta vez la doctora que me atiende no me dice nada de la sedación/anestesia para la transferencia. Yo no me doy cuenta del hecho hasta el día antes de la transferencia en que me asalta la duda: yo creo que me lo harán con anestesia como siempre, pero como no me han dicho nada...

Intento hacerme con el hospital durante toda la mañana anterior y cuando por fin me cogen el teléfono la supersimpática de turno me dice que ella no lo sabe. Obviamente. Le digo que si por favor lo puede consultar, más que nada para que cuando llegue a quirófanos haya todavía por ahí un anestesista. Finalmente, a regañadientes me deja en espera mientras lo pregunta. Respuesta: tú vente en ayunas y ya veremos. Cómo que ya veremos? De verdad, esta sanidad Pública no deja de sorprenderme.

Mañana de la transferencia. 9:10h Entrego la hoja de la transferencia en el laboratorio. Le comento a la auxiliar lo de la anestesia. Me dice que lo consultará con el embriólogo y que ahora me comentan, pero que por si acaso, ni beba ni coma nada. Veinte minutos después nos pasa el embriólogo: el pequeñín ha descongelado bien y esta precioso esperando a mami. Respecto a lo de la anestesia, que no sabe nada, pero que siga sin beber por si las moscas y que me vaya ya a la sala de espera de la UCSI. Allí me informarán.

Finalmente viene a recogerme mi celadora preferida. Anestesia. Protocolo de siempre. Entro la primera después de las punciones del día. Esta vez rápido e indoloro. Despierto de nuevo en la UCSI. Al salir, cuando por fin nos dejan irnos, me cruzo de nuevo con mi celadora preferida que me pregunta si me acuerdo en que estaba soñando durante la anestesia porque dice que medio dormida no hacía más que decir "de perdidos al río, de perdidos al río" No recuerdo nada. Será una señal? Una señal de que?

Esta betaespera ha coincidido con mis vacaciones de final de contrato. Así que he tenido mucho tiempo para pensar. Demasiado tal vez. El resultado... esto pasó en mayo y no quiero alargar esta entrada más con detalles de "falsos síntomas" y comederas de cabeza: otra vez no ha podido ser.

Creo que, desgraciadamente, ya me estoy acostumbrando a las betaesperas negativas.

lunes, 13 de abril de 2015

Diario de una Betadesespera

La punción fue estupenda. Después de tantas subidas y bajadas de medicación, si o sí, el lunes punción. Es lo que hay. No podemos hacer más. Ahora la cosa está en manos de los embriólogos y el azar.

De los 15 folículos que llegaron a contar, sólo han apirado 8. No está mal. De los 8, 7 eran maduros. De los siete maduros han fecundado 6. De los seis, 1 no evolucionado. De los 5 restantes, uno se ha parado. Al final, la criba al final no ha sido tan grave. Tenemos 4 campeones muy bonitos: dos más que los otros, pero no sé calidades, no me lo dicen. Ahora empieza lo bueno: la betaespera.

DÍA 0: Transferencia hecha. No me han encontrado una via para administrarme suero y la sedación. Entro a quirófano con una vía que no chuta. El Dr. KK se empeña en intentarlo sin anestesia. No puedo con las molestias. Finalmente el anestesista me ponen una vía y me duermo en creo coma.
Me despierto muy rápido. No duermo nada en la UCSI. Estoy deseando salir de allí cuanto antes por varios motivos. Me encuentro estupenda pero todos mis movimientos los hago a cámara lenta.
Cuando llegamos a casa pedimos chino, comemos e intento dormir la siesta. No es posible.
Acabo el día sin demasiadas molestias.

DÍA 1: Día de vagancia. Hoy no he hecho nada. Sólo he perreado. Me siento super hinchada. Supongo que es normal, sólo hace 3 días de la punción y ha sido un tratamiento con 13 días de estimulación.

DÍA 2: Hoy nos hemos ido al médico a por el alta y ya que cogíamos el coche, hemos salido a comer a la playa. Sigo super hinchada y bastante incómoda.

DÍA 3: Visita cultural a Valencia. No hemos caminado mucho pero si un poco que dicen que es bueno. Al final hemos comido también fuera. La hinchazón va despareciendo pero el día se ha hecho largo porque la final hemos acabando haciendo compra. Me he sentado un rato mientras él volvía a entrar al hiper a por una cosita que se nos había olvidado y me ha dado un mareo super raro. Será todo pura sugestión psicológica?

DÍA 4: Hoy me he levantado estupenda. Sigo un poco hinchada pero es culpa de la proges, tiene que ser eso. A media mañana he ido al baño y en el salva slip habían dos gotitas de sangre. Me he limpiado y nada más. Absolutamente nada más. Todo ha terminado? Es el principio del famoso sangrado por implantación? En el foro dicen que puede que poniéndome la proges haya roto algún capilar. Debe ser eso. Seguro que es eso. Tiene que ser eso. No he vuelto a sangrar.

DÍA 5: vuelta al trabajo. Vuelta a la rutina. He ido toda la mañana acelerada. Demasiado tal vez. Tanto que desde las doce estaba más mareada que el ajoaceite. Nervios? sugestión? otra cosa?

DÍA 6: cero síntomas. Hay alguien ahí?

DÍA 7: Hoy he tenido un par de calambrazos en los ovarios y desde media mañana tengo molestias reglosas. Todavía me faltan 6 días para o que me venga el periodo o no me venga en meses. Es demasiado pronto para estas molestias en cualquier caso. Quiero ser positiva, pero me cuesta. Que ganas tengo y que larga que se me esta haciendo esta betadesesperación. La anterior, pese a no estar trabajando, creo que se me pasó más rápido. O no? Que mala memoria tengo por Dios!

DÍA 8: Primera semana superada. Falta lo peor. Al menos hoy se me ha pasado más rápido. Eso sí, toda la mañana con molestias reglosas y algún que otro pinchazo. Por la tarde, debido a varios compromisos "profesionales" no me ha dado tiempo a pensar en ello. Ninguna molestia o al menos ninguna molestia reseñable. Será todo psicológico y si no pienso en ello no tengo realmente ninguna molestia?

DÍA 9: Lo de todos los días: pinchazos en los ovarios ocasionales; más habituales en el derecho que el izquierdo. Superbronca con ÉL por una tontería. Mal humor? Me estoy autosugestionando para tener los "típicos" síntomas? Desde luego, soy de lo peor. Gracias cariño por aguantarme. Ya queda menos

DÍA 10: estamos como el tiempo: raros raros raros. Todo el día de perreo. Casi ya no hay molestias reglosas. Me sigue dando pinchazos el ovario derecho. Rayada mental: esta vez es positivo pero va a ser un ectópico en la trompa derecha. Porque pienso tanto?

DÍA 11: nos vamos a pasear por el centro. Todo el día dando tumbos sin rumbo fijo. Nos viene bien por despejarnos, necesitábamos salir. Pero el tiempo ha cambiado y estoy cansada y helada. Bueno, al menos ha pasado otro día de betaespera.

DÍA 12: tengo ganas de que esto acabe ya. Ya sólo queda un día. Necesito dejar la progesterona ya y reconocer mi cuerpo: aunque no me duelen, estas no son mis tetas; aunque no me siento excesivamente hinchada, esta no es mi barriga. Que acabe ya esta incertidumbre. Quiero una cervezaaaaa!

DÍA 13: Día de la Beta. Negativa de nuevo. Ya me he hecho 2 cervezas.

domingo, 29 de marzo de 2015

A la segunda va la vencida? (Parte II)

Después de la pérdida de tiempo del día anterior, pusiera lo que pusiera en el papel, me iba a organizar yo la agenda: a las 10:30 me presenté en extracciones. Ningún problema, en 5 minutos fuera. Volví al trabajo y sobre la 1 de vuelta al hospital. Diez minutos en la sala de espera y me llaman para la eco. Super bien. Tenía que haber hecho esto desde el primer día. Parezco tonta. Si ya sabía cómo va esto...

Pero aquí viene la sorpresa: por lo que me dijo Mister Simpático Senior el día anterior, en un par de días iría a punción. Estupendo: sábado punción, domingo descansar, falto menos al trabajo, ... Fantástico.

Bueno, pues tras la eco me dice que va a ser que no. Los folis están del mismo tamaño. De echo creo que esta vez ha contado menos que ayer. Menudo desastre. Que me está pasando! Me vuelve a subir a 300 de gonal y que vuelva al día siguiente. Que según estaban lo suyo sería punción en 3 días, pero como era domingo... Nada, que me aguantaba hasta el lunes. Eso sí. Tendría que volver viernes y sábado también. Vamos, que no tengo otra cosa mejor que hacer que ir a enseñarle la chirla todos los días. Es lo que hay.

Y allí que me pasé el viernes. Con el mismo plan de ir y volver del curro. Estupendo. Dentro fuera, dentro fuera. Los folis igual. Sigo con 300.

Él sábado me acompañó EL. Mejor, porque me temía que la cosa iría para largo ya que como el fin de semana no están en extracciones, sí o sí teníamos que estar allí a las 8 para la analítica. Y luego esperar a la eco y resultados. Así que allí nos plantamos a primera hora. Cuando por fin es mi turno, le pregunto a la enfermera si cree que ya que he sido de las últimas en llegar y que según el papel no tengo cita hasta las 11, podríamos bajarnos a desayunar. La verdad es que muy maja me dice: "claro pero no os encantéis mucho porque aunque tengas cita más tarde irán rapidito con las ecos hasta que estén las analíticas, así que seguramente no tardarán en llamarte".

Así que nos hacemos un sube/baja rapidito y poco después de las 9 ya estamos allí de nuevo. Nosotros y las otras 20 parejas que estaban igual que nosotros. Espera que te espera. La enfermera había dicho algo como que irían rapidito con la ecos. Pues no sé lo que entiende ella por rapidito ya que el ritmo era una eco cada veinte, veinticinco minutos tal vez? Velocidad hipersónica. ÉL, el pobre subiéndose por las paredes. Bueno, él y las otras 40 personas que estábamos esperando. No endendíamos nada: todas o casi todas las que estábamos allí sabíamos en que consistía esa consulta ecográfica: espatarramiento, violación ecográfica, treinta segundos de explotación y a vestirse hasta que esté la analítica. En el peor de los casos tardan unos 4 minutos en atenderte, como no te explican nada...

Pasaban las doce y media cuando por fin nos toca. Cuatro horas y media de espera. Y eso que irían rapidito. Y lo dicho: espatarramiento, violación ecográfica, treinta segundos de explotación y a vestirse. Sorprendentemente para mí, de repente, mis pequeños folis que no pasaban de 13 estaban literalmente de la noche a la mañana, en tamaños entre 17 y 23. Eso sí, de los 15 que habían llegado a contar sólo se veían ahora 9. Bueno, con uno sobra, pensé.

Cuando me visto y me acerco a la mesa del médico que me ha tocado hoy (este no lo había visto yo), nos dice que tenemos que volver a la sala de espera hasta que vean a todas para ver como organizan las punciones. Yo le pregunto que si eso significa que el lunes punción porque como tenemos que avisar a nuestro banco de esperma y siendo sábado y tan tarde, me gustaría saberlo ya para avisar a mi banco para que el lunes tengan preparada la muestra. Va y me suelta que seguro seguro no es que vaya a punción el lunes y que no me preocupe que tengo tiempo de sobra para avisar al banco. Yo le miro con cara de... sabes que hora es? y con resignación volvemos a la sala de espera.

Yo cada vez más nerviosa por la hora (a las 14:00 cierran el IVI) y ÉL cada vez más cabreado: nuestra revisión había durado exactamente 3 minutos y 42 segundos. Cronometrado. Porque coj... tardan tanto en llamarnos. Pero con el cabreo me quedo, de nuevo. Finalmente a las 13:40 nos vuelven ha llamar. Esta vez nos atiende otra médico. A esta ya la había visto antes. Esta ya conoce mi chirla. Nos da un papel en el que veo: PROTOCOLO TRANSFERENCIA EMBRIONARIA. Por fin. El lunes transferencia. y seré de las primeras, mejor.

Antes de salir del Hospital llamamos al banco para organizar lo del lunes. In extremis porque cuando colgamos el teléfono son las 13:54. Os da tiempo de sobra. Será c...

Porque nos lo hacen tan duro, tan pesado, tan estresante. No es posible un mínimo de empatía. Y ya no digo eso. Sólo un mínimo trato humano.  De verdad, me han quitado las ganas de seguir con todo esto. Espero de corazón que sea la última estimulación que necesite. Si ya es duro todo el asunto de la infertilidad, de la medicación, de los controles, de depender de la ciencia para ser una família, analíticas, pruebas, negativos,...; porque añaden ese desgaste inhumano? Sólo ocurre en mi hospital? De verdad, tanto cuesta?

Bueno, ya está. Se acabó. El lunes punción, el miércoles transferencia y en 15 días una beta positiva. Seguro que sí. Así los podré mandar a todos a tomar...

miércoles, 25 de marzo de 2015

A la segunda va la vencida? (Parte I)

Y llegó la roja. Y sin comerlo ni beberlo, una vez más me vi pasando las mañanas desesperadas en la sala de espera del hospital: entre ecos, anestesistas, analíticas, farmacia y visitas he calculado que he pasado sobre 30 horas. Eso sí, no cuento ni la punción ni la transfe. Todo por un sueño.

Tal vez sea porque después de la visita al IVI vi que en el mundo de la infertilidad no siempre te tratan como ganado a preñar (eso sí, bajo previo pago), o porque ya me estoy haciendo mayor y me estoy volviendo más impaciente y más exigente: mi tiempo es mío y lo aprecio, se que es finito y lo quiero gastar como a mi me antoje, no como a la Seguridad Social le venga mejor.

Este tratamiento se me ha echo muy largo. Cada vez estoy más indignada con el trato recibido. Salvo el Jefe de Servicio no he encontrado un doctor/a con una sensibilidad y empatía  mayor que la que pueda tener un calabacín. Pero es lo que tiene no disponer de cash ...  Pero bueno. Todo se andará.

La primera en la frente: llamo el día que me baja la regla. "Sólo" necesito remarcar el número de teléfono unas 24 veces (juro que no exajero). Me lo coge una simpática (en la línea) y según avanza la conversación empiezo a pensar que tengo que pedir perdón por existir. Finalmente, me da cita para el día siguiente. Empezamos!

A la hora indicada nos presentamos en nuestra sala de espera favorita. Increíblemente nos llaman sólo con 10 minutos de retraso. Estupendo. Entro y veo al mismo doctor que me atendió el primer día de mi otro tratamiento: Mister Simpático Senior (rancio rancio rancio). Bueno, ya se lo que hay y de que va esto. Vamos al lío. 

Esta vez me han cambiado el Puregon por Gonal. Lo dicho, siento que somos conejillos de indias. Pero lo que ellos días. Mi objetivo está claro: vamos a ser papas y para ello debemos aguantar esto. Pues lo que haga falta. Eco. Bastantes antrales, 7 OD y 6 OI. Me endorsa 300 diarios de Gonal y casa hasta dentro de 6 días. Se acabó la visita. Al menos el primer día ha sido rápido. 

Una semana después volvemos: analítica, eco y... Pues eso, a las 9 analítica: un poco de cola pero se soporta; No tenemos cita hasta las 11 para la eco. Nos vamos a tomar algo pero finalmente a las 10:30 ya estamos arriba. Para nuestra sorpresa nos llaman antes de hora. Doctora nueva. Los folis van creciendo, poco a poco pero acompasados que es lo importante. Como suponía, todavía no está la analítica, así que nos vuelven a mandar a la sala de espera: en cuanto esté no llamarán para ver como continuamos con la pauta de estimulación. Las 11, las 11:30, las 11:45, las 12, las 12:15, las 12:30, ... A final, a la una menos diez ÉL se cansa de esperar y se acerca al mostrador a ver que pasa. Le piden la hoja donde ponen la pueda de la estimulación para ver mi nombre y número de historia y se la entran para dentro. Al ratito, nos llama una enfermera y ahí, en medio del pasillo, nos da la hoja donde pone que me bajan a 225 de gonal y que empiece con el Orgalutran. Y punto. Ni un médico ni na. 

No sólo se habían olvidado de nosotros sino que ni siquiera tienen la decencia de explicarnos como va la cosa, ni como ha salido la analítica ni tan siquiera de pasarnos a alguna consulta. Ahí, en mitad del pasillo; "tome usted su papelillo y vuelva en un par de días". Soy consciente de que lo que me dijo la enfermera no dista mucho de lo que me iba a decir el médico, pero no sé, un poco de intimidad? Una pequeña disculpa por dejarnos tirados y olvidados en la sala de espera sería mucho pedir verdad? Porque tengo la impresión de que su tiempo es tan importante y el mio importa una puta mierda?

Que le vamos a hacer...

Dos días después allí que voy. En el papel de las citas ponía que tenía la analítica a las 10:10 y la eco a las 11:00, pero la chica del mostrador de citas me dijo que ni caso y tachó lo de la analítica y puso las 8:30. Y allí que me presento a las 8:30. Cuando llego a la sala de extracciones se lo comento a la del correspondiente mostrador y me dice que no me preocupe, que me llamarán cuando haya un hueco. Y allí que me quedo esperando. Las 8:30, las 8:45, 9:00, 9:15, 9:30, 9:45,.. yo subiéndome por las paredes. Finalmente a las 10:05 sale mi número por pantalla. uffff.

Soy tonta? Esto sólo me pasa a mi? Debo ser gilipollas por no montar un pollo. Parece mentira, pero el mundo funciona así. Todos lo hemos vivido: en cualquier situación, al que más grita, al que más se queja, es al primero que hacen caso. Será para que se calle sí, pero por ser más educada que él/ella tengo menos derechos? O tendría que hacer lo mismo? Muchas veces, en muchas ocasiones, me lo he planteado. Y vosotras?

A todo esto soy consciente de que mi analítica no estará para cuando me hagan la eco, pero al menos esta vez no dejaré que pase tanto tiempo. Subo para arriba porque había quedado con una compi y mientras charramos y entramos la una y la otra, se pasa el rato más rápido. No tardan mucho en llamarme. Hoy me toca Mister Simpático Senior. Mis folis siguen a buen ritmo. Un poco lentos pero todos acompasaditos. Obviamente me manda de nuevo a esperar a que salga la analítica. Le comento lo que me pasó hace un par de día y se queda la hoja de tratamiento para tenerla encima de la mesa y acordarse de mí.

Finalmente, algo menos de una hora después me llaman. Dice que casi casi estoy pero que tienen que crecer un poquito más. Me baja la dosis a 150 y que vuelva al día siguiente. Y yo pienso: otra mañana perdida. En el trabajo están siendo muy comprensivos pero creo que esto ya es pasarse. Así que decido que esta vez no me van a tomar más el pelo con las horas: me iré y volveré del trabajo, tampoco estoy tan lejos. Al menos algo adelantaré de curro.


lunes, 16 de marzo de 2015

Reiniciando


Las que lleváis tiempo en esto por desgracia ya sabéis que esto es una carrera de obstáculos. Nosotros poco a poco (y a golpes) también nos hemos dado cuenta de ello. Eso sí, es una carrera que debemos correr en equipo. Creo que todo lo que nos está pasando para conseguir formar una familia nos está haciendo crecer como pareja. Cada vez estoy más convencida de que he elegido bien al hombre con el que pasar el resto de mi vida: nos apoyamos, nos escuchamos, nos intentamos comprender y ayudar en cualquier situación. Con esto no quiero decir que quien no haya tenido que pasar por esto no se quiere de igual modo. Sólo que a mi personalmente me ha ayudado a reafirmar mi amor. No sé si al final ganaremos la batalla, pero me alegra pensar que los dos seguimos pensando que lo más importante es que estamos juntos y nos queremos. No sé si lograremos tener hijos, pero me alegra tener en este camino a una persona tan maravillosa a mi lado en este proceso.

Dicho todo esto, y después de la bajona del 2014, 2015 va a ser nuestro año. O no. Ya veremos. Pero 2015 va a ser un año vivido. Se acabó de quedarnos es standby por ilusiones y meras probabilidades. Vamos a vivir el 2015 lo mejor que podamos.

Empieza el año con la famosa promoción de "1º Visita gratuita en IVI". Porque no ir. No perdemos nada. Llamo y nos dan cita para finales de enero. Bueno, pues no hay prisa. A vivir que son dos días.

Mientras tanto, sorpresa sorpresa: llega el sobre de la Seguridad Social para el segundo tratamiento: empezamos en FEBRERO! No puede ser. No estamos preparados todavía. No sabemos como lo vamos ha hacer: ahora todavía voy por FIV-ICSI o me desahuciaran porque como era por factor masculino y ahora vamos con donante me mandarán a la lista de espera de IA. No, otra lista de espera no.

A mediados de enero teníamos cita en repro del Hospital para comentar el resultado de la biopsia. Nos vendrá bien para saber si con esos resultados volvemos a intentar por FIV o nos mandan a a IA. Nos atiende el Dr. Jefe de Servicio. QUE GOZADA! QUE DIFERENCIA! QUE AMABILIDAD! QUE DULCURA! QUE CANTIDAD DE INFORMACIÓN! Sin lugar a dudas, mi mejor experiencia en el mundo de la ginecología pública: por primera vez me piden permiso para hacerme una exploración. Por primera vez que dicen cosas como "ves, esto es tu endometrio", "este es tu ovario izquierdo, esta un poco escondido y por eso tengo que apretar", "este es tu ovario derecho: ups, parece ser que hay un folículo que está demasiado crecido, no te preocupes, no pasa nada, pero como vamos a empezar el tratamiento en febrero te voy a dar anticonceptivas para que esto no nos pase el próximo ciclo"

Encantada de la vida. Es la palabra. Porque no pueden ser todos así? Tanto cuesta tratarnos como personas y no como ganado que pasa por una consulta? Tampoco creo que sea pedir mucho: un poco de información y algo de empatía.

Acabamos la visita intentando resolver nuestras dudas con sobre bancos de esperma y llegamos a la conclusión de que vamos acabando yendo al IVI sí o sí. O para una cosa o para otra.

Mientras tanto, entre analíticas y electros, llega la visita del IVI. Decidimos ir de ignorantes de la vida: exponerles nuestro caso y que nos digan que nos aconsejan. No sé porqué, pero también da la casualidad de que nos atiende un jefazo (Dr. Remohí, presidente IVI). Muy amable también y muy claro en nuestras opciones. Salimos de allí convencidos, no de que tratamiento vamos ha hacer sino de un hecho: nos costará más o nos costará menos, pero lo vamos a conseguir. Vamos a ser padres. No tendremos perjuicios que nos paren a la hora de elegir un tratamiento, no nos vamos a cerrar más puertas de las que la vida nos ha cerrado.

En cualquier caso, como la opción de la Seguridad Social ya estaba ahí, decidimos decantarnos por un intento más gratuito y luego ya veremos.

viernes, 13 de marzo de 2015

Tiempos difíciles

Como os podéis imaginar han sido tiempos difíciles. Muy difíciles. Hubo momentos en los que creía sinceramente que no lo superaríamos. Vivía con un fantasma a mi lado, que no tenía ganas de nada, de nada. Ya no sabía que hacer, que decir para ayudarle. Entendí que era un duelo del que tenía que salir ÉL. Yo no podía forzar la situación. 

Tampoco sabía muy bien como afrontarla. No sabía exactamente en que situación nos dejaba el fracaso de la biopsia. Que queríamos hacer con nuestro futuro. Pero el dolor era tan ondo, tan reciente que yo sólo quería que pasaran los días sin pena ni gloria con la vaga esperanza de que una mañana nos levantáramos y que viéramos todo lo ocurrido como pasado. Un pasado de esos que como no te matan te hacen más fuerte.

Lo único que teníamos claro es que nos amábamos, que nos queríamos el uno al otro más de lo que nunca creímos que se podía querer. Pero no teníamos claro si eso iba a ser suficiente para darnos las fuerzas suficientes para seguir viviendo. El golpe, por no ser el primero, no es menos duro. Estábamos gafados. Lo que se empezó a torcer hace casi 12 años en un accidente de moto, parece que no se iba a enderezar nunca. 

Pasó lo peor que podía pasar: me dejé llevar al lado oscuro de su depresión. Si hay una cosa peor que una persona con una depresión de caballo, es sin duda,  dos personas con una depresión de caballo.
Empezaron a nacer los 3 nuevos bebes que estaban a punto de llegar a nuestro grupo de amigos. Uno detrás de otro. Preciosos. Dos niños y una niña. Me sentía fatal: me sentía mala persona porque tenía envidia de que mis amigas tenían entre sus brazos algo que a mi me acababan de negar. Veía a los nuevos papis con una sonrisa de oreja a oreja y no hacía más que pensar en mi costi al que le acababan de arrebatar toda posibilidad biológica de sentir eso. 

Que habíamos hecho o dejado de hacer para no ser merecedores de tal honor. Porque el universo nos volvía a dar la espalda. Una vez más, una vez más.




Yo al menos trabajaba, lo que me obligaba a levantarme cada mañana quisiera o no, a darlo todo. Él en cambio, no tenía otra cosa que hacer que ver pasar las horas mientras la pierna operada soldaba. 

Yo poco a poco me encontraba un poco mejor. Salía, trabajaba, atendía al público, conversaba con gente, etc. De vez en cuando, cuando las circunstancias laborales me lo permitían, me lo llevaba a mi trabajo para que me hiciera compañía. Así le daba un poco el aire.

Finalmente conseguí que ÉL buscara ayuda profesional. Nada convencido todo hay que decirlo. A su depresión postazooespermia/fractura de femur, se le había unido el inexorable paso del tiempo: estaba a escasos días de cumplir 40 años y lo llevaba mal no, peor.

En cualquier caso, sea por la ayuda profesional del psicólogo o por que él supo salir de esa mierda (según ÉL fue eso segundo), poco a poco veíamos la luz al final del túnel y pudimos empezar ha hablar del tema sin echarnos a llorar. Tal vez ya no quedaban más lágrimas.

Tuvimos LA CONVERSACIÓN: era una putada lo que nos había pasado; una vez más la vida nos ponía la zancadilla para que cayéramos de esa pseudo nube de felicidad en la que nos empeñábamos en creer que vivíamos. Pero esto es lo que nos había tocado vivir. Estas eran nuestras cartas. Teníamos que hacer la mejor jugada posible con ellas. Pero primero teníamos que dejar claro si seguíamos jugando al mismo juego o uno de los dos había pedido un descarte.

La conclusión no tardó en llegar, sin aspavientos ni vacilaciones por ninguna de las dos partes. Nos habíamos dado otro batacazo pero nos volvíamos a levantar. No sé si con más fuerzas o con menos, pero estábamos todavía en el partido y jugábamos por la clasificación.

SÍ, AÚN QUEREMOS SER PADRES!

miércoles, 11 de marzo de 2015

Aqui estamos

Quería pedir perdón por desaparecer tras mi ultima entrada pero es que fue mucho más duro de lo que en un principio creí que podría preveer. Han sido unos meses muy duros y con bastantes novedades y gereneralmente ninguna buena. Bueno, alguna buena si.

Pese a que ya sabéis que yo me temía el negativo debido a la falta de síntomas total, siempre albergamos en nuestro interior esa pequeña esperanza de ser una de esas chicas que sienten nada extraño al principio, incluso me hacia ilusiones pensando que yo podía ser una de esas afortunadas asintomáticas durante el primer trimestre.

Pero bueno. Ya sabemos el final de ese capitulo.

Pese a estar hiperinformada al respecto y medio mentalizada de que es muy muy difícil conseguirlo a la primera el batacazo ha sido enorme. Me ha costado meses levantar cabeza y mi relación con ÉL se ha resentido.  Todo se ha juntado: problemas de salud de familiares cercanos,  problemas económicos,  miedos ante la imposibilidad de un segundo intento con los bichines de ÉL, la lentitud de la seguridad social (tras el negativo nos dieron la primera cita para un mes y medio después), el embarazo de una amiga, el embarazo de otra buena amiga, el segundo embarazo de mi mejor amiga, el nacimiento de un  sobrino/primo, el nacimiento del hijo de una amiga (supervaliente) por IAD,...
Todo parecía estar en nuestra contra y la felicidad ajena me hacía mucho daño. Embarazos y bebes por todas partes. Lo que más daño me hacía era no sentirme feliz por ellas. Me he sentido una mala persona, miserable, por no ser capaz de alegrarme. Eso puede que hay sido de lo peor.

Pero hay que levantar cabeza y si por un tiempo nos olvidamos de vivir, al menos hemos de sobrevivir. Queramos o no el tiempo va pasando y la vida avanza. No podemos quedarnos al margen.

2014 tuvo un final de año muy difícil para nosotros. Si bien el tema económico parecía que se nos encarrilaba un poco, el tema buscandoanuestrobichobola se nos había complicado definitivamente. No sé si recordáis que para el primer tratamiento utilizaron todo el material de EL que habíamos obtenido después de 2 biopsias testiculares. Se suponía que sobre septiembre le volverían ha hacer otra para ver si podíamos volver a intentarlo con sus bichines. No hacíamos más que llamar para preguntar que cómo iba la lista, que si ya teníamos fecha prevista: ni para septiembre, ni para octubre ni para noviembre. ÉL lleva retrasando el uso de una medicación que debería tomarse para su espasticidad desde junio de 2014 pero como tiene cannabinoides no quería tomársela hasta que le hicieran la nueva biopsia porque sino seguro que ya no habrían bichines. Además, desde mayo ha venido teniendo una infección de orina de repetición de la que no nos hemos separado más de 10 días seguidos en meses. A todo esto, a mitad de noviembre, a causa de un "accidente" que sufrió en rehabilitación se rompió la pierna y estuvo hospitalizado una semana (y de baja 3 meses). 

Así que en esas condiciones de salud: hiperradiografiado, destrozado psicológicamente por el accidente de rehabilitación, con infecciones de orina repetitivas y con una espasticidad de caballo, .. nos llaman a finales de noviembre para decirnos que a principios de diciembre nos hacen la biopsia. 

Podría enrollarme más contándoos detalles, pero creo que no son necesarios. El resultado es obvio: negativa en los dos testículos. Cero posibilidades de conseguir ser padre biológico. Se acabó.

viernes, 15 de agosto de 2014

Sin noticias de Bichobola

Día 9 de la betaespera y estoy como si nada.

Ni me siento inchada ni tengo las tetas sensibles, ni pinchazos de ovarios, ni sangrado (ni de implantación ni de ningún otro tipo), ni cansancio excesivo, ni mucho menos nauseas. Nada de nada. No tengo ninguno de esos síntomas que unas veces debes atribuir al embarazo y otro a la medicación. Ni siquiera eso. Lo cual me hace pensar que es muy probable que esté dejando de nuevo mi vida en suspenso 15 días para nada.

Y lo más extraño de todo, es que no estoy triste ni nada. Sólo desilusionada.

A ver, sé que hasta que una beta no diga lo contrario no hay nada perdido. Pero me da que estoy perdiendo el tiempo una vez más: que si me hubieran podido hacer la transferencia cuando tocaba no hubiera perdido 6 meses más de mi vida entre pruebas y tiempos de espera entre citas. Que las posibilidades con uno sólo ya nos dijeron que eran mínimas y si ya hubiéramos pasado por esta betaespera cuando tocaba, yo estaría a punto de recibir otro sobre para empezar con mi segundo intento por la seguridad social.

Debe ser que no me he levantado muy positiva. Sigo hablándole a mi barriguita, pero las cosas que le digo cositas como "mira esta es tu abuela" o "ya verás lo mucho que te van a mimar tus tíos". Ahora sólo me toca la barriga y pregunto: "¿Estas ahí?"

Tal vez sea un proceso normal en toda betaespera. Sabéis que es mi primera vez. Los días van pasando muy lentos y las tiras para hacerme un pipitest están tan cerca... Sé que no debo: lo más probable a las fechas que estamos es que salga negativo y no porque lo sea, sino porque es pronto. Pero ahí están, y son una gran tentación.

Hace algún tiempo, leyendo una entrada el blog de  piruleta&patatona  ví un comentario de A través de la luna En su momento lo entendí, pero... Ay! Cómo lo comprendo ahora:

"Imagina algo que sea lo que mas deseas en el mundo. Yo ahora te doy un sobre cerrado que no puedes abrir hasta un día determinado, unos catorce días. Y saber que en el está la respuesta a si vas a conseguir ya ese sueño o no.....y ahora espera viendo y teniendo presente a todas horas ese sobre"




miércoles, 13 de agosto de 2014

El hambre... con las ganas de comer

Han pasado veintitrés meses desde que nos pusieron en lista de espera en la Fé y por fín, cuando nos toca ir a por nuestro frigocampeon se nos junta todo. 

Como sabéis, llevo mucho tiempo sin trabajar. Para ser exactos llevaba apuntada a las masificadas listas del INEM desde el 1 de junio de 2012. Pues bien, al día siguiente de salir de viaje recibo una llamada de teléfono para ofrecerme una vacante de un mes que había surgido en una de las bolsas de empleo público en las que estoy incluida: el mundo a los pies. No podía decir que no, pero tampoco que sí: si decía que sí, tenía que buscarme un billete de avión para volver rápidamente; y si decía que no a causa de mis vacaciones, perdía mi puesto en la bolsa. Horror. Yo ya tenía el alma por los pies. Pero no. Por una vez la fortuna nos sonreía: le comenté la situación a la chica que me llamaba y hablando hablando me confirmó empezaría a trabajar el 14 de ese mes, es decir, ya habíamos vuelto del viajecillo. Hurra! Bueno, el trabajo me coincidiria con el tratamiento, pero siendo con congelados, los controles son mínimos y tendría que faltar a lo sumo un par de días. 

De este modo nos dispusimos a disfrutar al máximo de nuestros días de descanso. Parecía que nuestra suerte empezaba a cambiar, no sólo nos ibamos de viaje sino que cuando volvieramos yo tendría trabajo y además, empezábamos tratamiento de conges. Mes de julio redondo.

Y así fue pasando el mes: rápido, diferente y entretenido. El día 19 de julio me bajó la warry y al día siguiente empecé con la Meriestra según la pauta que ya me habían dado: ir subiendo la dosis gradualmente hasta llegar a los 6mg día. Él día 1 de agosto fui a control: eco y analítica. Para variar bichitabola iba bien pero un poco lenta. Me subieron a 8mg día de Meriestra y a volver a control el lunes 4. Todo perfecto: transferencia programada para el día 6 de agosto. La doctora que nos atiende mira mi historia y dice que como tengo el cervix tortuoso me programa la transferencia con anestesia general. Poz vale, lo que vosotros queráis, pero mi pobre Bear Grylls, mi último superviviente, saldrá adelante, descongelará bien? Eso es lo único que nos preocupa ahora.

Así que entre nervios, dudas y emoción al máximo me disponía a disfrutar de mis dos últimos días de noembarazada hasta que una beta demostrase lo contrario. Pero el día 5 a media mañana me llega un whatsapp (mi familia es así): Acababan de llevar a mi madre a urgencias y pese a que estaba estable, no sabían bien que le pasaba. No no no no, ahora no, con lo bien que iba ahora la cosa: yo trabajando, el tratamiento viento en popa, ... transfer programada,...

En este punto tengo que decir que esta vez habíamos decidido no decir absolutamente nada a nadie. Bueno, sólo lo sabía por razones obvias mi nueva compi de trabajo. No queríamos ni crear presiones, ni ilusiones, ni preguntas en nadie. Estábamos muy tranquilos con este tratamiento y no queríamos que nadie, con toda su buena intención, estuviera agobiando preguntando cómo iba la cosa.

Así que ese martes, en vez de estar haciendo ejercicios zen para tranquilizarme y  prepararme para la tan ansiada transferencia, me tocó pasar la tarde en la sala de espera de urgencias a la espera de noticias sobre el estado de salud de mi madre. Finalmente, nos comunicaron que la dejaban ingresada. Así que hice lo único que podía hacer en esta situación, muy a pesar mio: alargué mi visita todo lo que pude el martes para así que no se notara tanto que me escaqueaba el miércoles y el jueves, días de mis 48 horas de reposo postransferencia. Somos 5 hermanos, y con un poco de suerte no "cantaría" mucho que no hacía ningún turno de guardia en el hospital.

Y en estas condiciones nos presentamos el día de la transferencia: acojonados por saber si nuestro frigocampeón lo conseguiría, emocionados porque por fin había llegado el día y yo un poco triste porque tenía a mi mami en otro hospital llena de goteros sin saber que le pasaba.

Llegamos a las 9 como nos habían indicado: yo sin comer ni beber desde la noche anterior porque me tenían que anestesiar. Nos informan que hasta las 10 o 10:30h no nos informará la embrióloga. A esperar.

Finalmente a las 10 nos llamaron y entramos a ese minúsculo cuartito que tan malos recuerdos nos traía de la última vez. Pero esta vez era diferente: el último superviviente estaba con nosotros, había descongelado perfecto y en menos de una hora me harían la transferencia. Yo en cuanto oí que había descongelado bien ya no quería escuchar más, casi me levanto y me voy, de pura alegría eso sí. Y la embrióloga diciéndome, "pero espera que te explique cosas": yo no escuchaba nada: mi campeón había sobrevivido jajaja

Nos informó que me llamarían para entrar en quirófano sobre las 11:00h, así que nos fuimos a dar un pequeño paseo para hacer tiempo y disfrutar de la buena noticia. Poco después de las 10:30h decidimos subirnos a la sala de espera de la UCSI. Cómo se notaba que era agosto: la sala estaba desierta, no había absolutamente nadie. No sé si era por los recortes pero parece ser que en agosto no se opera.

Nada más tomar asiento, sale una enfermera a llamarme (Ya?!) uy que nervios! Me hace cambiarme rápidamente y me conduce a una cama donde en cuestión de segundos me veo rodeada de al menos 6 enfermeras tomándome la tensión, el pulso, preguntándome por alergias, que si he bebido, que si he comido,... Ahí me entero que soy el único ingreso de todo el día y que ellas me estaban esperando desde las 7:30 de la mañana. Vamos, que estaban hasta los *** de salir a la sala de espera a ver si yo había llegado hasta que a las 10 se han enterado que a mi me habían citado a partir de las 11.

Conclusión, en menos de 5 minutos, las ociosas enfermeras, me habían echo todo lo que me tenían que hacer y ya iba de camino al quirófano para recibir a mi frigocampeón: ven con mami, estoy lista para ti. Ya veras que calentito que estarás aquí dentro :-)

Sueñecito rápido y de pronto me encuentro de nuevo en la sala de recuperación de la UCSI. Parece ser que todo ha salido bien. En esta ocasión parece que me cuesta un poco más despertar: estoy con un pedo... mejor que si me hubiera hecho 6 cubatas: tal vez sea la anestesia, tal vez la emoción,... Bear, ya estas conmigo.

Cuando me espabilo un poco me cambian a una silla y me dan desayuno. Entra ÉL. Cara de felicidad plena de los dos. Hasta que una beta demuestre lo contrario, estamos embarazados.

Con muchísimo miedo/cuidado, nos disponemos a emprender nuestra primera betaespera: con mucho cuidado subimos al coche, con mucho cuidado viajamos hasta casa, con mucho cuidado bajamos del coche, ... y yo me voy directa al sofá. ÉL prepara algo rápido y ligerito para comer: aunque haga calor me apetece una sopita. Me viene justo acabármela. Me paso el resto de la tarde dormitando por culpa de la anestesia.

El día siguiente decido ir a trabajar: trabajo sentada y me vendrá bien tener la mente despejada. La compi se muestra muy atenta y se levanta hasta para traerme agua :-) La tarde la paso en el sofá.

El viernes por la tarde ya no puedo retrasar más lo inevitable: mi madre sigue en el hospital y me toca turno de guardia. ÉL super preocupado. Yo trato de tranquilizarle: no creo que pase nada, en todos los foros dice que tras la trasferencia vida normal pero sin esfuerzos y que pasar la tarde en el sillón del acompañante de una habitación de hospital es una putada, pero no es un esfuerzo.

Y así he pasado la mayor parte de mi betaespera: mañanas trabajando y tarde de guardia en el hospital. No voy a decir que es lo mejor que me podía haber pasado, pero en cierto modo me ha ayudado mucho: no he tenido tiempo de pensar demasiado. Sin darle excesivas vueltas a la cabeza, ya me he plantado en mi día 7 postransferencia.

Y aquí estoy, en mi último día de trabajo y a 6 días de saber oficialmente si mi próximo objetivo es una nueva lista de espera o una ecografía de confirmación (que bien suena esto último)

domingo, 10 de agosto de 2014

Actualizando

Después de cuatro meses de desaparición procedo a actualizar mi estado.

Después del fiasco del primer tratamiento, hemos estado una temporada bastante bajitos de ánimo. No teníamos ganas de nada y nos hemos dejado llevar.

A finales de abril tuvimos la visita postnotransferencia. Allí nos explicaron... Bueno, no nos explicaron mucho: que me ponían en lista de espera para la histeroscopia y que a partir de ahí ya veríamos. También conseguimos que volvieran a remitir a ÉL a andrologia para valorar una nueva biopsia por si el frigocampeon no lo conseguía. La cita para él nos la dieron para finales de junio (viva la celeridad de la Seguridad Social)

Así salimos del hospital, igual o más  abatidos de como habíamos llegado. Nos mandaban a casa a seguir esperando. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando a mitad camino suena mi móvil: era del hospital, para darme fecha para la histeroscopia. Ole ole!

Vuelvo a alucinar con la información q te dan de la prueba. Con esa llamada me entero de que deben hacermela en el día 5-7 de ciclo. A ver, q es un dato sin mucha importancia, pero ya ves tu q les cuesta a los médicos explicarte un poco las cosas.

Le informo a la señorita que según mis cálculos la warry vendría sobre el 14 de mayo, pero que últimamente hacia un poco lo q quería. Además, que después de tantas hormonas del tratamiento, tampoco tenía muy claro como iba a reaccionar mi cuerpo. La única ayuda/respuesta que obtuve es que si se me retrasaba mucho, tendríamos que anularlo. Que ya si eso que llamara.

Me programaron la histeroscopia para el 20 de mayo. Y adivinad que pasó? Q la muy warry no hizo acto de aparición ni el 14, ni el 15, ni el 17, ni el 18... Ni para esto tenemos suerte. Finalmente el 19 me decido a llamar y explicar lo que habia. Después de contarle la historia a tres chicas distintas, la cuarta me dice que al día siguiente me acerque a ver que me dice en médico. ¿Cómo q me acerque? ¿Para qué? No se supone que me la tienen que hacer unos días determinados del ciclo? Para q tengo que ir? Otra demostración más de que mi tiempo no le importa una ***** a la seguridad social.

Llegamos como siempre con el tiempo justo al hospital y para variar, no encontramos sitio para aparcar. Le digo a EL que me niego a pagar parking para nada, así q decidimos q se quede en doble fila mientras subo para q me digan que no me hacen la histeroscopia.

Subo, paso la tarjeta, espero en la sala sólo 5 minutos :-o y entro para dentro. Mientras una enfermera me da una bata para q me vaya cambiando le cuento lo que hay. Me dice q me espere q le va a comentar el asunto al médico y cuál es mi sorpresa cuando vuelve y me dice que el médico dice que da igual. Osease, que lo mismo da que da lo mismo y que yo he perdido otro mes de mi vida para nada. Muerta mata

Conclusión, que yo q me esperaba una consulta/perdida de tiempo me encuentro con un diazepan debajo de la lengua y espatarrà delante de un par de médicos.

La histeroscopia... Bueno, después de todo lo vivido... Bien, algo molesta pero soportable. Diagnóstico: tengo un polipo (que me quitan) y una carretera de alta montaña por cervix. Conclusión: me han dejado bien limpita para q mi frigocampeon se quiera agarrar con fuerza junto con las indicaciones del Google Maps necesarias para poder indicarles bien el camino a los de la transferencia.

Mientras tanto por fin llega el día de la cita en andrologia. Al doctor ltambién le extraña que hayan gastado todo el material de ÉL para el primer intento o_O, pero que le camos ha hacer. Vuelve a ponerlo en lista de espera para la tercera biopsia (4-5 meses), biopsia que esperamos que no sea necesaria porque confiamos en nuestro frigocampeón. Esta vez si q le recetan un complementí vitaminico para mejorar los bichines.

El día siguiente tengo yo la cita  para ver los resultados de polipo. Todo OK. La doctora de turno nos informa que con la próxima regla ya podemos ir a por el frigo. Pero esta vez somos nosotros los q nos plantamos: la regla me tocaría para ya, finales de junio osease, transferencia a principios de julio. Y de eso nada monada: ya hacía tiempo que habíamos decidido que estábamos hartos de ir a rastras de las citas hospitalarias y que íbamos ha hacer planes veraniegos. Es más, teníamos pagado un viajecillo de diez días super barato que habíamos encontrado un mes antes. Nuestro frigocampeon volvia a tener q esperar pero esta vez, poz una vez, era por decisión nuestra :-)

viernes, 8 de agosto de 2014

He vuelto

Después de meses de desaparición de la red, creo que va siendo hora de ponerme un poco al día con este blog que tengo tan abandonado.

Desde que en abril se nos derrumbara el mundo, no he escrito mucho. Necesitaba reencontrarme a mi misma como persona y dejar de ser la persona obsesiva en la que me había convertido: ya sabéis que nunca había considerado el hecho de ser madre en algo primordial para mí. Pero desde que hemos entrado en la maquinaria de la infertilidad, me he sentido como absorbida por la loca obsesión por procrear, de mantener vivos mis genes en otra persona. Se había convertido en mi único objetivo en la vida 

Y claro, el camino nunca es tan sencillo como parece. Como yo estoy bien, en cuando me saquen mis ovulines ya será todo coser y cantar. Nada más lejos de la realidad

Eso, junto con el hecho de que en ese momento ya llevaba casi dos años sin trabajo, que los ahorros se han ido acabando y que pasaba muchas horas sola y comiéndome la cabeza...

Me agobié y mucho. Creo que lo peor (algunas me criticareis) ha sido ni siquiera poder llorar un negativo. El camino de la infertilidad es duro, complicado y largo. Sobretodo si no te puedes permitir ir a una clínica privada. La listas de espera son interminables. Llegas a consulta de fertilidad, cargada de ilusiones y de repente te sientan en el banquillo dos años. Dos años, que se dice pronto. 

Luego, por fin, te llega el ansiado sobre con las instrucciones para el tratamiento. Instrucciones que tu ya te sabes casi de memoria de lo mucho has leído en todo tipo de foros. 

Y así empiezas con ilusión el que esperas que sea tu único tratamiento. Si el "problema" el de ÉL, esto es un coser y cantar. Sí, no es habitual lo de quedarse a la primera, pero si yo estoy bien, si voy positiva, si ya dejé de fumar hace más de un año, si llevo a dieta 8 meses, voy al gimnasio 3 veces a la semana y estoy mas sana que una manzana,... porque no me va a salir bien a la primera?

Así afronté mi primer tratamiento. El día del primer pinchazo ya tenía clara cual sería el día de la punción, el día de la beta, y hasta la FPP. Que ilusa! Qué ignorante de la vida! 

No sé si fueron las hormonas, o los pocos óvulos que consiguieron sacar, o que sólo fecundó uno, o que gastaron todas las criopajillas de ÉL, o que no pudieron hacerme la transferencia, ... pero me hundí. En el hoyo más profundo que jamás habría imaginado que podría hundirme. Ser madre nunca había sido una prioridad para mí y que de repente todos mis planes de vida se quedaran de nuevo en standby... Y ni siquiera podía lamentarme porque había tenido un negativo, ni siquiera podía ponerme de nuevo en una lista de espera. Nada, tenía que esperara a que la Seguridad Social a su habitual ritmo vertiginoso, averiguara que me pasaba, y luego ver si podíamos ir a por un congeladito. De nuevo, la vida en suspenso.

lunes, 7 de abril de 2014

Con el berrinche me quedo

Quería dejar pasar unos cuantos días para tratar de tomar el tema lo más calmada posible.

Como podréis suponer, he pasado unos días durillos anímicamente. El miércoles iba a ser un día realmente especial, un día que no olvidaría nunca. Iba a ser el día en que mi o mis pequeñines estarían conmigo. Iba a ser el día en el que por fin podría decir que sí, que hasta que una beta dijera lo contrario, yo estaba embarazada. Por primera vez me atrevería a dejar volar la imaginación con tener en mi vientre a una personita, fruto del amor que ÉL y yo nos profesamos. Podría hablarle a mi barriguita, sabiendo en que su interior había una vida que quería abrirse paso. Pero no, nada de eso pasó.

Ya os he contado que desde que me quede sin trabajo, el ser madre ha centrado mi vida. Sé que no es bueno, sé que no debería haber sido así. Pero ha ocurrido. Y gracias a que por fin empezábamos el tratamiento, yo ya me atrevía a ver la luz al final del tunel. Pero no sólo eso. Mis días de tédio y aburrimiento casero se iban a animar sustancialmente. Mis planes de vida cambiaban: en breve me iba a convertir en una betaesperante y, con suerte, poco despúes sería una ecoesperante, y luego una preñi para finalmente ser una  flamante mamá.

El panorama me encantaba. Ese iba a ser mi plan de vida en lo que queda de año. Si el tratamiento funcionaba, estupendo: de momento dejaría aparcado el tema búsqueda desesperada de empleo y me centraría en cuidar a ese bebe que venía de camino. Podría empezar a atreverme a mirar cositas para bebe, planear su habitación, imaginar nuestra vida con un hijo.

Si el tratamiento no funcionaba, sería un duro, muy duro golpe. Pero por lo menos sabría que de momento la cosa de nuevo dependería de una lista de espera, de entre 6 y 8 meses según me han dicho, para tratar de conseguir nuestro sueño a la segunda. Seis u ocho meses que utilizaría para acabar de ponerme en forma, buscar algún trabajo y dejar de sentirme tan parásita, hacer algo de bricolaje casero e incluso acabar de darle forma al jardín. No era el panorama ideal, pero al menos tenía con que entretener mi nueva sobreesperación.

Pero después de lo que pasó el miércoles, que **** hago? Ahora tengo que perder otro mes en standby esperando a ver que me dicen que va a pasar con mi vida ginecológica durante los próximos meses: me harán pronto la histeroscopia? Con ella se solucionará mi problema de transferencia embrionaría? Cuánto tiempo después podremos intentarlo con nuestro frigocampeón? Me mata la espera. Pero más me mata la ignorancia. No sé si estamos hablando de mayo, de julio o ya nos vamos a plantar en octubre. Que hago con mi vida? Se puede quedar una vida en suspenso a la espera de una explicación ajena?

A todo esto se une el cabreo monumental que llevo encima. Según van pasando los días lo voy llevando mejor, menos rabia. Pero el enfado sigue ahí. Además, es un enfado a 4 bandas:

1º Histerosalpingografía: para mí fue un procedimiento no incómodo, sino muy molesto y doloroso. El que me la hizo no paraba de decir que si me dolía era culpa mía, que no me estaba relajando y que por eso me molestaba. Si pequeño hijodep, culpa mía, pero igual tu tampoco lo habrás echo tan bien cuando ahora tengo tejido cicatrizal adherido en mi cervix. Algún daño habrás echo tú también. Tal vez forzaste demasiado la máquina, tal vez mi cuerpo no estaba en su mejor momento para hacer esa prueba. Tal vez, tu como profesional tendrías que saber que algo no iba realmente bien.

2º Vamos a obviar el hecho de que en la Fe no me han hecho ninguna prueba pretratamiento durante los 20 meses que he estado en lista de espera. También vamos a ignorar el hecho de que en la primera cita para empezar el tratamiento ni me preguntaron si tenía algo nuevo que añadir al historial ya que ni lo he tenido, y si lo hubiera tenido parece ser que tampoco les hubiera interesado. Pero yo me pregunto cómo es posible que con todo lo que me han mirado en mis muchos controles de folículos, no se hubieran dado cuenta de que algo no estaba bien dentro de mí. En poco más de 15 días me han hecho 6 ecografías vaginales y en ninguna han visto nada raro? Incluso en la punción. No sé el procedimiento exacto, pero digo yo que algo tenían que haber notado, no? Además, me cabrea el echo de que parece ser que en la privada, en la primera revisión que te hacen, una de las pruebas es la de la transferencia. No es más que comprobar que se puede canalizar. Nada más. Simple, rápido. Porqué aquí no se hace? Según la doctora que me atendió en la transferencia, lo que me ha pasado a mi pasa una de cada mil (habéis visto que suerte tenemos). Pero aún así, tan difícil es? Tanto cuesta?
Tenemos que pasar por esta angustia que nos habríamos ahorrado con una prueba que cuesta menos de 20 segundo hacer? A veces se te queda un amargor en el alma que viene a decir: porque tu tiempo perdido no cuenta. Porque sólo cuenta el suyo?

3º También sigo cabreada por los pocos ovocitos que recuperaron: si en mi último control vieron al menos 10 de buen tamaño y "rojos", porque el día de la punción sólo obtuvieron 6 y además, dos de ellos inmaduros? Es algo que me mosquea. No me puse bien el Ovitrelle? Me hicieron la punción demasiado pronto/tarde? La medicación no hizo el efecto que tenía que hacer o estaba en mal estado? Son cosas con las que no puedo evitar comerme la cabeza.

4º Y lo que ya más me cabrea es el echo de que hayan utilizado todo el material que teníamos de ÉL. Costó mucho conseguirlo, a la segunda biopsia. Y nos han dejado sin nada para un posible segundo intento. Ya sabíamos que no era de muy buena calidad. Así nos lo hizo saber el andrólogo desde un primer momento. Y así consta en el informe de biología que tienen en su ordenador.
El día de la transferencia, cuando entramos primero ha hablar con el embriólogo, nos dijo que habían utilizado todas las muestras para encontrar los 4 espermatozoides que les hacían falta para fecundar nuestros cuatro único ovocitos maduros. Y que a causa de la mala calidad del esperma, sólo habíamos conseguido la fecundación de uno. Ahora nos hacemos un par de preguntas:  si tan tan tan malo era, porque congelaron 3 tubos? Y en serio me tengo que creer que en tres tubos sólo había 4 espermatozoides? De verdad? Posiblemente hayan aniquilado la posibilidad de que ÉL sea el padre biológico de nuestros hijos. Y no les ha importado lo más mínimo. De echo, si ÉL no insiste en preguntar cuanto material había sobrado, nisiquiera nos habrían dicho que lo habían utilizado todo.

Sólo nos queda una esperanza, una pequeña gran esperanza. Nuestro frigobebe. Sé que ahora tengo que pensar en positivo, que aunque la cosa se vaya a retrasar, todavía hay esperanza. Me estoy cogiendo como un clavo ardiendo a ese dicho que circula por internet de que los embriones congelados funcionan mejor que los frescos. Tengo que creérmelo. Tengo que tener paciencia y confianza en que en cuanto me hagan la histeroscopia, ya podré albergar a mi bb durante nueve meses. Que me van a dejar muy guapa por dentro, para que esté cómodo y se quede con nosotros nuestro pequeño Bear, nuestro pequeño bichobola.

Pero de momento, y hasta que tengamos la cita a finales de mes, con el berrinche me quedo.


jueves, 3 de abril de 2014

La betaespera tendrá que esperar

Hoy la cosa no ha ido como esperábamos.

Hemos llegado al hospital a las 9.15, en un estado mezcla de miedo, ilusiones y esperanzas. Para variar, nos ha tocado esperar un buen ratillo a que nos llamaran para halar con el biólogo. Al final, a las 10 nos han hecho pasar los primeros. Me ha dado mal rollo.

La verdad es que el biólogo muy amable. Pero no tenia muy buenas noticias que darnos, la verdad.

De los 6 ovocitos que me extrajeron,dos eran inmaduros. Así que solo podían trabajar con 4. Y de los cuatro, solo había fecundado uno. Aunque según el, era todo un campeón de muy buena calidad.

Cuando le hemos preguntado que porque la tasa de fecundación había sido tan baja, nos ha dicho que los espermatozoides eran de muy baja calidad. ÉL se ha hundido.

Se que todavía no tenemos ningún hijo, pero nuestro deseo es tener mas de uno. Si conseguíamos mellis o conges con la seguridad social, perfecto, pero sino pensamos ahorrar y ahorrar para tratar de conseguir al menos un intento por la privada. Con esa calidad, el sueño de conseguir la parejita... se aleja casi definitivamente. Más aún cuando el embriólogo nos ha confirmado que para conseguir ese único superviviente, han utilizado todo el material que tenian de ÉL.

Bueno, después del mazazo, el biólogo nos ha informado que la trasferencia seria a partir de las 11.30 y que yo mejor que nadie sabia cuando tendría q empezar a beber para llegar a transferencia con la vejiga llena.

Y con eso nos hemos ido. A tomar un café de maquina en un banco apartado y tranquilo. Ahí ha sido cuando yo he podido mas y me he hundido.

Hemos estado hablando un rato y después de desahogarnos, hemos llegado a la conclusión de que había lo que había y que ahora teníamos que estar en modo positivo por ese súper campeón que estaba arriba esperándonos.

Hemos empezado a bromear de como lo llamaríamos, si Connor MacLeod, del clan MacCloud (como el protagonista de Los Inmortales) o Bear Grylls (como el tipo de El último superviviente). Hemos decidido q seria Bear, por el tema de osito, peluchito,... Freakies que somos.

Y con esas energías renovadas, hemos subido a la sala de espera.

Nos llaman pronto. Parece que voy a ser que la segunda. En poco mas de veinte minutos estaré embarazada hasta que se demuestre los contrario. Mientras entramos y no entramos, nos entregan una encuesta de satisfacción sobre el trato recibdo durante el tratamiento. Como podéis imaginaros, los pongo finos filipinos. Bueno, a todos menos al personal de quirófano, que realmente es un encanto.

Es la hora, es mi turno, me toca entrar. Mezcla de miedos y emociones. Estoy lista para recibir a mi súper campeón superviviente, bear para los amigos. Suena musica de fondo, no sabria decir que canción, pero me ayuda a relajarme. La doctora se presenta y vamos al lío.

La mujer tragina y tragina. Parece que le va a costar. Bueno, yo ya había leído por internet que esto podía ocurrir. Nada, trato de relajarme. Sigue traginando y pidiendo instrumental vario a las enfermeras. Parece que no puede. Pasa el tiempo. Acaba la Música. Me pongo muy tensa. Empieza de molestar, a doler, y mucho. No se si voy a poder aguantar. Empiezo a llorar. No puedo evitarlo.

La doctora enseguida comprende su en ese estado no va a poder trabajar y prefiere que descanse. Me manda de nuevo a sala, a seguir bebiendo para llenar mas la vejiga y que me tome un valium, que eso ayudará a relajar la zona.

Antes de volver a mi sillón, me dejan asomarme a la puerta para decirle a mi chico que la cosa va lenta, pero que no se preocupe. Y allí me quedo. Viendo pasar a las otras chicas, viendo como entra a quirófano una y salen tres. Suerte chicas!

Da igual que yo solo tenga uno. Es mi bear, es mi superviviente. Nos va a costar un poquito mas pero nosotros también saldremos hoy embarazados!

Por fin, después de la una y media, vuelvo a entrar. Ahora si que estoy relajada. El valium ha echo su efecto. Me siento muy arropada por la doctora y el resto de personal de enfermería. Me dicen que pida la musica que yo quiera. Solo puedo pensar en mi marido, en lo preocupado que debe estar allí solo en el pasillo. En su honor pido a Fito&Fitipaldis, rojitas las orejas me parece una buena elección.

Empiezan a trajinar de nuevo. La doctora reconoce que el valium ha hecho su efecto, pero que aun así esta siendo complicado. Pide que baje una compañera: ha veces nos obcecamos en ir por un lado y en un momento llega un compañero y lo resuelve enseguida yendo por otro. Confio plenamente en ella. Que remedio me queda.

Llega la nueva doctora. Analizan la situación y vuelven al lío. Lo intenta, lo intenta, pero no hay manera. No pueden conmigo.

La doctora me pregunta si me han echo alguna histeroscopia o similar alguna vez. Yo le digo que lo unico que me hicieron fue la histerosalpingografia en mi hospital de origen. Me pregunta si esa prueba me molesto mucho y si sangré un poco despues. Yo contesto que me molesto mucho y que sangre bastante.

Despues de un buen rato faenando una y otra, y cuando las molestias rozan ya lo insoportable, me confirman lo que yo ya hacia rato que veía venir: Hoy no voy a salir de allí embarazada.

Discutimos las opciones, que son dos: podría volver mañana y que me hicieran la transferencia con anestesia o  congelar el embrión y hacer una histeroscopia para ver que ocurre. Según ella es bastante probable que a causa de la histerosalpingografia tenga algo de tejido cicatrizal adherido que impide la canalización del cervix. Me asusta congelar a mi único superviviente,  pero creo q es la mejor opción: prepararle una casita bien amueblada a mi pequeño bichitobola para que así este mas cómodo durante los nueve meses que estará conmigo.

Así que de este modo, después de un día de altibajos constantes, asumimos lo inevitable: nuestra betaespera va a tener que esperar.